El presentador chileno que marcara una época en la pantalla chica junto a Charytín Goico vive de sus negocios y, sobre todo, entregado a la preciosa y numerosa familia que creó en Estados Unidos.

Por Teresa Aranguez
Octubre 21, 2020
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Es difícil no verle sonreír y es precisamente su sonrisa la que cautivó al público tanto en la televisión de su país, Chile, como en Estados Unidos. A comienzos del 2000, Felipe Viel se convertía en un indispensable en los hogares gracias a su alegría y buen rollo frente a las cámaras. Hasta que un día dejó de estar frente a ellas.

Durante casi una década él y la gran Charytín Goyco capitaneaban a bordo del programa Escándalo TV, de Telefutura, junto a un equipo humilde lleno de ganas que le llevó la delantera a otros grandes canales y shows que estaban en primera línea. Pero, ¿qué fue de Felipe cuando se apagaron los focos?

Pues no ha parado. Además de presentar su libro Papaciencia donde habla de su experiencia como padre de sus dos hijos biológicos y tres adoptivos, tiene una vida llena de trabajo y proyectos que nada tienen que ver con la televisión. "Yo siempre he trabajado para una compañía familiar de Real State que es menos glamuroso pero que desde hace 20 años hemos hecho muchas cosas acá", explicó al programa de entrevistas de la periodista Shirley Varnagy.

Siempre tuvo claro que lo de la fama, las cámaras y las alfombras rojas no era lo suficientemente estable como para depender solo de eso, así que tuvo un plan B, C y D. Sobre todo, teniendo en cuenta que era padre de familia y esposo no podía jugarlo todo a una misma carta.

"Eso me permitió a mí vivir estas transiciones televisivas con un poquito más de tranquilidad, nunca me jugué la vida en un show, sino que tenía otros proyectos paralelos", afirmó en esta amena charla con la venezolana.

Cuando las luces, las cámaras y la acción acabaron sintió pena por la separación de sus compañeros pero una gran inquietud y alegría por lo que estaba por venir. Tenía retos y proyectos que realizar y que tantas horas en la tele se lo retrasaban, así que se puso manos a la obra y fruto de ese esfuerzo hoy es un empresario de éxito.

"Soy una persona bastante optimista y cuando terminó el show tenía ganas de vivir unas dinámicas diferentes, de hacer cosas diferentes", comentó. Era el momento para volver a Chile y reencontrarse con su familia, pasar tiempo con ellos y disfrutar de ese otro lado que a veces las largas jornadas en televisión te impiden tener.

Credit: Big Time Media

Ahora mismo está feliz donde está, con una vida y un horario que le permite llevar a sus hijos al colegio y compartir más con los suyos, pero jamás olvidará los grandes momentos que vivió frente al lente.

"Fue una linda etapa, tenían un equipo muy familiar, las niñas crecieron siendo parte un poco y es bonito porque conoces muchísima gente, fue una superexperiencia televisiva y estoy muy agradecido. A día de hoy seguimos en contacto con los productores,  hicimos mucha familia", recuerda de esa etapa.

Inversor, bienes raíces, conferencista y, sobre todo, padre. Porque si hay un trabajo en el que se siente pleno y lleno es en el de cabeza de familia. Así lo explicó en su libro arriba mencionado. Ser el padre de cinco seres magníficos y llenos de amor ha sido su mejor tarea.

Las dos mayores, Almendra y Celeste, son sus hijas biológicas fruto del amor con su esposa Paula Caballero. Después, sin planearlo que es como mejor salen las cosas, llegaron sus tres hijos adoptivos, tres ángeles que han llenado su hogar de pura alegría y felicidad.

Un logro que está por encima de cualquier premio y alfombra roja. Afortunadamente, sus dotes televisivas las sigue manteniendo y utilizando en sus redes, en presentaciones especiales y eventos que lleva a cabo. Siempre es un placer verte y escucharte, querido Felipe.