El actor colombiano, que interpreta a Ramiro Villa en la actual superserie de Telemundo El Barón, nos cuenta detalles de su profesión y su vida personal en esta entrevista exclusiva.

February 21, 2019 10:45 AM

Recién lo estamos conociendo con su participación en la superserie de Telemundo El Barón, donde da vida a a Ramiro Villa; pero Variel Sánchez, de 29 años, lleva interpretando personajes desde que tenía 7. En realidad podría decirse que la actuación forma parte de su vida desde que nació ya que es hijo de Julio Sánchez, un reconocido actor colombiano que le inculcó con su ejemplo el amor por la profesión. “El hecho de yo haberme criado en teatro, en la televisión y en el cine siempre es algo que me ha hecho sentir muy cómodo”, reconoce. Vivir en primera persona la inestabilidad que genera esta carrera, sin embargo, hizo que Variel dudara en un punto de su vida de si quería realmente dedicarse a ella. “Para ser sincero siempre le estuve haciendo el quite a la actuación porque siempre viví al lado de un actor. Para nadie es un secreto que en Latinoamérica y sobre todo en Colombia no es una profesión constante y no tenemos garantías de salud y retiro porque no había un sindicato como tal, como ya recientemente existe”, se sincera. Tanto es así que el actor llegó a barajar seriamente otras opciones. “Yo soy piloto comercial pero nunca lo ejercí”, cuenta. “Amo demasiado la actuación y al terminar la aviación no quise hacer nada más que estar interpretando papeles en historias para la televisión o el cine”. En entrevista exclusiva para People en Español Variel nos habla sobre su carrera y su vida y saca a relucir su faceta menos conocida: la de papá.

¿Cómo es Variel Sánchez? ¿cómo te defines?
Es un ‘man calidocito’, como diríamos en Colombia, buena onda, pelao, muy especial, bella gente, trabajador, de familia, que le encanta lo que hace y que cuando se le mete algo en la cabeza nadie se lo puede sacar. Le gusta cumplir sus metas, pero en definitivamente es un hombre feliz.

¿Qué fue lo que más disfrutaste a la hora de darle vida a Ramiro Villa?
Lo que más disfruté fue que nunca imaginé que fuera a interpretar a un punkero, ni a un rockero ni nada de esto y sobre todo darle un matiz un poco metrosexual dentro del contexto en el que estaba. Tampoco soy el más atractivo, ni el más alto, pero sí construí un personaje con mucha actitud. Trabajar con gente de otros países ha sido una experiencia muy bonita y trabajar para Telemundo ha sido muy chévere. Lo más bonito de Ramiro es que es un ser humano muy auténtico. No es un típico malo, es un muchacho con tristezas, angustias, sustos, miedos, anhelos, sueños… que no le tiene miedo a nada.

¿Alguna anécdota detrás de cámara que nos puedas compartir?
En una escena en Girardot, que es un pueblo a varias horas de la capital en Colombia, yo interrumpo a Nacho – el protagonista – mientras que está teniendo una relación sexual con Isabel y entro al cuarto a darle una muy buena noticia. Él totalmente desnudo se pone muy feliz y me empieza a alzar y eso fue bastante raro. Cuando vean la escena al aire se van a dar cuenta que no era que me agradara mucho que me abrazara y alzara con sus dotes al aire… Ya se darán cuenta (ríe).

¿Qué tanto crees que influyó la profesión de tu padre en tu decisión de ser actor?
Yo creo que como todas las profesiones de los padres influyen mucho en nuestras vidas. El hecho de yo haberme criado en teatro, en la televisión y en el cine, pues siempre es algo que me ha hecho sentir muy cómodo. Para ser sincero siempre le estuve haciendo el quite a la actuación porque siempre viví al lado de un actor. Para nadie es un secreto que en Latinoamérica y sobre todo en Colombia no es una profesión constante y no tenemos garantías de salud y retiro porque no había un sindicato como tal, como ya recientemente existe. Sí siento y reconozco que es algo que a uno un set lo hace sentirse como en casa, uno se siente cómodo y no te da miedo. Siento que estoy en un periodo muy importante de mi carrera: ver que papel tras papel voy mejorando y me lo expresan buscándome para otras producciones, eso me hace seguir adelante. Yo soy piloto comercial pero nunca lo ejercí, amo demasiado la actuación y al terminar la aviación no quise hacer nada más que estar interpretando papeles en historias para la televisión o el cine. Como dije, a mí cuando se me mete algo en la cabeza no hay nada que me lo saque y cada vez me voy preparando más, leyendo e instruyendo en esta carrera para sacar adelante esta profesión que es tan bella.

¿Cuándo fue la primera vez que te pusiste frente a una cámara de manera profesional?
La primera vez que tuve una cámara en frente fue a los 5 años en una producción que se llamaba El Manantial. A mi papá le preguntaron que sí yo podía hacer del niño y me acuerdo perfectamente que me llevaron a un pueblo cercano llamado Tenjo, donde grabaron un incendio, y me acuerdo también que me quedaban grande los cables del micrófono y me los amarraron al pantalón. Esto no me dejó ir al baño por varias horas y me oriné, pero no fue por el susto fue por los cables (ríe). Esto cuando pequeño. Más grande y con un personaje pago fue en Francisco el Matemático del canal RCN cuando tenía 7 años, en esta producción ya tuve que interpretar a un jovencito llamado Bryant y que tenía historia. Por supuesto grababa todo el día.

De no haber sido actor, ¿por qué profesión te hubieras decantado?
Yo siempre he tenido dos pasiones en mi vida, la aviación y la otra es la equitación. Si no hubiera sido actor, hubiera sido equitador profesional pues es lo que más me gusta en la vida y segundo hubiera sido piloto, pero realmente esto es lo que me gusta hacer, ser actor.

En las redes sociales vemos que compartes muchas fotos con tu hijo, ¿cómo te defines como papá?
Es una cosa muy chistosa porque yo desde pequeño quise ser papá, desde los 17 creo, y me encontré a mi esposa, Estefanía Godoy, y formamos esta familia en la que he sido un padre amoroso, responsable y también estricto. La verdad este trabajo no te permite tener mucho tiempo en familia porque son muchas horas de rodaje de 7 días a la semana más de 10 horas diarias. Me entrego mucho a mi núcleo familiar y he madurado mucho desde que soy padre.

Además de actuar, ¿qué más te apasiona hacer en la vida?
Me apasiona el campo. Cada vez que puedo me escapo a una casita que tenemos a las afueras de Bogotá donde no tengo televisión ni señal del teléfono donde realmente me desconecto de todo. Mi idea es como tener una finca auto sostenible, poder vivir ahí y brindarle a mis hijos algo en el campo como yo, que me crié en una finca.

¿Con qué sueña a día de hoy Variel?
Sueno con poder dividir de la mejor manera el trabajo y familia. Estoy trabajando por una estabilidad económica y emocional. Mi familia es la prioridad, tengo un hijo y viene otro en camino que tiene 4 meses y medio, que esperamos que venga sano. Esa es mi motivación mas grande, mi esposa y mis hijos.

Cuando se apagan los focos y regresas a tu vida normal, ¿qué te hace feliz?
Cuando se apagan las luces y regreso a la vida normal, Variel empieza a mirar qué personaje viene, a trabajarlo, a crearlo, a investigarlo. Creo que eso es lo más divertido de este trabajo, que cuando se apagan los focos y se acaba un proyecto siempre le llega a uno algo nuevo, todos los días son diferentes.

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