La actriz mexicana no disfrutaba 'nada' el manejo de las armas durante las grabaciones de la superserie de Telemundo La querida del Centauro.

By Moisés González
May 27, 2017 11:39 AM

No tenía prisa. Tras cinco años alejada de la pantalla chica luego de protagonizar exitosas telenovelas como El clon y Marina, Sandra Echeverría esperaba con calma el proyecto indicado para regresar a la televisión por la puerta grande. "Estaba esperando un proyecto que estuviera bien cuidado, bien escrito, que fuera un personaje diferente… de esos proyectos que te llegan y te apasionan". Hasta que ese proyecto finalmente se cruzó en su camino: La querida del Centauro.

"Hace mucho tiempo que no tenía un material tan bueno en mis manos. Te lo digo de verdad. Está tan bien escrita. Con cada guión que me llegaba yo brincaba de emoción para leer qué más iba a pasar. Es una serie que te mantiene enganchada. Hay mucha acción, hay mucho drama, hay mucho suspense… Los efectos especiales están increíbles, las actuaciones, la dirección… todo está superbien cuidado", reconoce la actriz mexicana a People en Español.

El reto que tuvo Echeverría con su participación protagónica en esta superserie fue mayúsculo, especialmente por todas las escenas de acción que le tocó llevar a cabo. "No soy una mujer de mucha adrenalina ni de mucha acción en mi vida personal. Aquí me tuve que subir a motos, tuve que aprender a manejar las armas, tuve que aprender a dar maromas…", explica.

De entre todas esas escenas, la actriz recuerda especialmente una en la que sintió el riesgo corriendo por cada poro de su piel mientras la grababa. "Estaba la camioneta avanzando y yo tenía que abrir la puerta y dar balazos hacia atrás mientras el vehículo estaba avanzando. Estuvo muy arriesgado, pero también muy divertido. En el momento que vi los resultados dije ‘wow!, valió la pena que la hiciera'", cuenta emocionada.

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Y es que si algo tenía claro la actriz antes de comenzar el rodaje de la superserie es que, a pesar de no considerarse una mujer de acción en su vida personal, quería hacer el mayor número de escenas posibles sin recurrir a una doble para que se viera todo lo más real posible.

"No te voy a decir que las hice al 100%, pero sí hice como el 90% y creo que es importante que el actor las haga porque sino luego se ve muy falso. Los dobles hacen un gran trabajo pero al final se ve la peluca, o se te ve la espalda, o se te ve el teléfono y yo lo que quería era que se viera a una Ana real", subraya Echeverría, quien asegura no disfrutar con este tipo de escenas.

"No disfruto nada el manejo de las armas, tuve que hacerlo porque es parte de mi trabajo pero yo sufro mucho con todos los ruidos de las pistolas y todo. Me ponía siempre muy nerviosa. Se siente como la adrenalina ahí a todo lo que da. Y es difícil que no termines lastimada en las escenas de acción, es inevitable, pero al final me sentía muy orgullosa de poderlas hacerlas", concluye.

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