Mucho más segura de sí misma, de lo que quiere y lo que no, la actriz compartió lo que sufrió por culpa de las inseguridades y de las exigencias de la industria.

Por Teresa Aranguez
Julio 15, 2021
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Es una de las grandes actrices del momento, además de una madraza en toda regla. Michelle Renaud es lo que se ve, sin más. Cumplir años le ha servido par amarse y desaprender todo aquello que no sirve.

En una enriquecedora charla con Marco Antonio Regil, la actriz volvió a compartir cómo las inseguridades y las exigencias de la televisión la llevaron a vivir uno de los dolores más intensos de su vida. Y no solo a nivel sicológico, también físico.

Todo por dar la talla y no defraudar. A los 18 años se operó de los senos, cuyos implantes decidió quitarse años después por los graves problemas de salud causados. Lo que pocos saben es que esa operación y sus ganas de ser una actriz aceptada le llevaron, literalmente, a desangrarse en pleno set de grabación.

"Tuve unas experiencias allí en Televisa bien duras", comienza. Apenas se hizo la cirugía estética, Michelle pensó que tendría un mes para recuperarse antes de arrancar su nueva telenovela. Pero no fue así.

"Me opero y a las dos semanas me dicen: 'mañana tienes llamado', y yo 'pues no puedo, pues tengo los drenajes'", explica. Aunque dio a conocer su situación, no valió para mucho, tenía que grabar y punto.

"Tenía una escena de cama, la primera en mi vida", comienza. "Me abrocho el drenaje y empiezo a hacer la escena... Estoy con este actor que se portó increíble, le dije: 'no puedo mover los brazos, tú te tienes que mover para que no se note mi rigidez, él superlindo", continua del delicado momento.

Todo parecía bajo control cuando de repente su compañero le lleva a un lado. "Me agarra y me empieza a decir: 'vámonos, vámonos' y me saca del set a media escena. 'Mich, háblale a tu mamá, ¡te estás desangrando!'", le dijo.

Con la intención de no perder su oportunidad en la pequeña pantalla acudió al trabajo sin estar recuperada. Una locura que le pasó factura pero de la que, sobre todo, aprendió una gran lección de vida: quererse.

Actualmente vive feliz con sus pechos al natural, ama su cuerpo tal cual es y le importa poco el qué dirán. Un testimonio lleno de verdad y contado desde el corazón que muestra a una Michelle real y plena.