La actriz colombiana, que ahora se llama Sarah, reveló a través de su canal de YouTube el motivo por el que ya no protagonizará más telenovelas.

By Moisés González
December 13, 2018 11:53 AM

Maritza Rodríguez lleva ya dos años alejada del mundo de la interpretación. La última telenovela que protagonizó fue Silvana sin lana en 2016 para Telemundo. Y no parece que vaya a regresar. La actriz colombiana, que ahora se llama Sarah, confesó recientemente a través de un video que publicó en su canal de YouTube que la religión que ahora práctica, el judaísmo, se lo impide ya que, entre otras cosas, no le permite tener contacto físico con otro hombre o usar faldas.

“Puedo usar peluca y vestirme de recato, un personaje que use pantalones por ejemplo, […] pero llega el punto donde, ¿qué hago con las escenas de cama, con las escenas de beso, con las escenas de contacto? Es imposible que los protagonistas nunca se den un beso o es imposible que uno vaya a dormir con ropa”, explicó la intérprete de 43 años.

“Yo decidí llevar el judaísmo de esta manera, algunos dirán que soy una exagerada o hay niveles de religión o todo lo que sea. Pero yo no lo mido por ahí, yo lo mido más por lo que yo realmente quiero hacer en este mundo…”, dejó claro la que fuera villana de Marido en alquiler.

Esto, sin embargo, no significa que la actriz vaya a retirarse definitivamente del medio.

“Puedo hacer una serie donde sea una mujer que tiene una vida, un entorno religioso que echa para adelante, que saca hijos adelante… historias distintas y que sean permitidas ¿por qué no?. De repente ahorita tengo en manos una obra de teatro que es de mujeres para mujeres y está ok mientras que se guarden los parámetros”, aclaró.

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La actriz, que ha sido muy criticada en las redes sociales por este cambio tan drástico que ha experimentado su vida en los últimos años, aprovechó la ocasión para dejar claro una vez más que se encuentra muy feliz con la vida que lleva actualmente.

“Quiero que sepan que estoy muy tranquila y muy contenta con mi vida, es una cosa que yo decidí, o sea, nadie me puso aquí un revolver ni un cuchillo… Lo digo y lo repito nuevamente mi esposo no tiene nada que ver”, subrayó Maritza.

“No nos limitemos en nuestros cerebros ni juzguemos”, pidió.

“No tiene precio lo que yo vivo día a día construyendo un hogar hermoso con unos hijos, con una madre presente, con un esposo lindo, una mujer plenamente feliz, donde puedo compartir, donde puedo agarrar un avión de repente, como hice hace unos días, e irme a Colombia a acompañar a mi hermano, estar ahí presente, de poder llevar a mis hijos al doctor, de poder estar con mi esposo todas las cenas, cosas que a veces en la televisión yo no podía hacer, tenía que sacrificar muchas cosas”.

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