La actriz mexicana reveló la razón por la que desde hace muchos años habla "medio chueco".

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Las cachetadas son un elemento imprescindible en toda buena telenovela que se aprecie. Mientras que en algunas producciones se 'truquean' para evitar posibles daños entre los actores, en muchas otras se dan de verdad para dotar de una mayor credibilidad la escena, lo que en ocasiones puede terminar generando accidentes de lo más desafortunados en el set de grabación con consecuencias nefastas para el actor que las recibe.

Esto fue lo que le sucedió a Ingrid Martz durante las grabaciones de la exitosa telenovela Preciosa, historia que grabó para Televisa a finales de la década de los años 90.

"Mucha gente me escribe para preguntarme si tuve alguna parálisis facial o si tuve algún problema en la vida porque de pronto yo hablo medio chueco, o sea mi quijada hace como un poco así cuando hablo y la razón de esto es por una cachetada que me dieron en la primer telenovela que hice", explicó Ingrid en una reciente transmisión en vivo en YouTube.

Ingrid Martz
Ingrid Martz
| Credit: Mezcalent

La actriz mexicana aseguró que fue tal el "tremendo cachetadón" que le dieron que se le "zafó la mandíbula", ocasionándole importantes secuelas que la acompañan desde entonces.

"No sé exactamente qué paso, pero desde entonces hablo chueco, a veces cuando estoy comiendo a la hora que abro la boca no puedo abrirla, o sea la tengo que cerrar, como reacomodar y volverla a abrir", detalló la actriz de exitosas telenovelas de Televisa.

Ingrid, que lleva varios años alejada de los melodramas dedicada en cuerpo y alma a su hija Martina, ya decidió que cuando acabe la pandemia "y todo esté más tranquilo" buscará a un doctor para "ver qué se puede hacer", aunque "es muy probable" que la tengan que operar.

"Creo que las cachetadas no son tan buena idea. Hay muchos directores que no están de acuerdo con ellas y se truquean muy bien y se hacen exactamente igual de bien y de profesionales que si te la dieran, entonces a mí la verdad cuando me dicen de dar una cachetada trato de hablar con el director y convencerlo de no darla, si se tiene que dar pues se da, pero yo prefiero no lastimar porque en verdad una mal cachetada te puede lastimar como me lastimó a mí que tengo la mandíbula chueca desde hace muchísimos años", aseveró.