A 10 años de su retiro del mundo de la actuación, la actriz de exitosas telenovelas de Televisa como Rebelde, Al diablo con los guapos y Mar de amor cuenta a People en Español qué la llevó a decir adiós a su carrera y comparte cómo es su vida ahora.

Anuncio

Talento, belleza, carisma… Georgina Salgado tenía todo para convertirse en la próxima protagonista de las telenovelas mexicanas. Sus participaciones en exitosos melodramas como Rebelde –que marcó su incursión en la televisión–, Al diablo con los guapos y Mar de amor apuntaban hacia esa dirección. Pero, tras participar en la exitosa historia que encabezaron Zuria Vega y Mario Cimarro en 2009, la joven actriz mexicana tomó la drástica decisión de alejarse de la televisión. ¿Por qué? "Fue un cúmulo de cosas", cuenta ahora Georgina a People en Español. En la que es su primera entrevista luego de retirarse del medio artístico, la inolvidable Agustina de Rebelde comparte EN EXCLUSIVA cómo es su vida en la actualidad y detalla qué fue lo que la llevó a despedirse del gran sueño de su vida: ser actriz.

¿Cómo recuerdas tus inicios en el mundo de la actuación?

Con muchísimo cariño. Estudié en el CEA [Centro de Educación Artística de Televisa] y fue y es una de las mayores experiencias de crecimiento que he tenido. Guardo muchos recuerdos bonitos de esa época. Fui muy feliz ahí, disfruté mucho y sobre todo aprendí muchísimo de mis profesores y compañeros. Crecí mucho como persona y me convertí en actriz, el gran sueño de mi vida.

¿Cómo llegaste a Rebelde y qué es lo que más disfrutaste de la telenovela?

Fuimos todos mis compañeros y yo del CEA a participar como extras en el videoclip de la canción Rebelde y ahí me vio Pedro Damián [su productor] y me invitó a participar de una forma más activa en el vídeo y me dijo que para la segunda temporada me quería en la telenovela. Y ahí quedó. Después pasó el tiempo y un día en los pasillos de Televisa me encontré a su jefa de reparto y me dijo que Pedro Damián me estaba buscando para la segunda temporada y tuve que hablar con el señor Cobo –el director del CEA– para que me dejara participar en el proyecto porque yo aún estaba estudiando la carrera y en principio no suele dejar trabajar mientras estudias, pero conmigo se hizo la excepción. Los astros se alinearon para hacer posible mi sueño.

¿Cómo fue tu experiencia en Al diablo con los guapos?

Esas son palabras mayores (ríe). Para mí la mejor novela, me divertí muchísimo, aprendí más y conocí a la mejor amiga del mundo, Michelle Ramaglia. Fue una novela con magia, con un equipo inigualable, cada escena era más divertida que la anterior, lo pasamos genial. Cada vez que recuerdo esa novela una sonrisa se dibuja en mi cara y me encantaría volver el tiempo atrás para pasar un día de grabación ahí y en ese momento.

Al diablo con los guapos
Georgina Salgado en la telenovela Al diablo con los guapos
| Credit: Mezcalent

Uno de tus personajes más recordados fue el de Esperanza en Mar de amor, ¿qué supuso para ti esta telenovela y este personaje?

Yo lo definiría como mi gran oportunidad. Un personaje entrañable con mucha vida y complejidad, de esos personajes que cualquier actriz está deseando que le toquen. Esperanza me hizo crecer mucho como actriz y me dio la oportunidad de demostrar mi talento. Fue un proyecto que me marcó, no solo por el personaje sino también por lo difícil que fue grabar en esa mágica locación, que es preciosa pero que al estar en plena naturaleza dependíamos mucho de ella y los llamados se podían tornar cansados. Pero gracias al maravilloso equipo de Nathalie Lartilleux todo salió sobre ruedas. Y no quiero perder la oportunidad para decir lo agradecida que estaré siempre con Nathalie, un gran ser humano y gran profesional.

Mar de amor
Georgina Salgado en la telenovela Mar de amor
| Credit: Mezcalent

Tras este melodrama no te volvimos a ver más en televisión, ¿qué te llevó a alejarte de la televisión cuando tenías un futuro prometedor?

Fue un cúmulo de cosas. Yo tenía ya la necesidad de parar un poco porque llevaba ya muchos años encadenando proyectos y necesitaba un respiro, viajar y vivir. También tenía la inquietud de formar una familia y de hacer una vida normal. Y a esto se unió la gota que derramó el vaso: dejé de sentirme valorada por la empresa ya que en pleno proyecto de Mar de amor se decidió quitarme la exclusividad. Esto conllevó a que tuviera que entrar a la que consideraba como mi empresa, mi segundo hogar, con gafete de visitante, viéndome en la necesidad de tener que llegar mucho antes a mi llamado para hacer la fila de acceso de Televisa para que me dejaran entrar a realizar mi trabajo. Algo que me sentó mal y fue un golpe para mi joven ego. Algo que seguramente si me hubiera pasado con más años y experiencia lo hubiera afrontado de otra manara y lo hubiera resuelto de alguna manera, pero que en ese momento y con tanto trabajo no supe cómo hacer ni en quién apoyarme y me fui desilusionando de la empresa. Eso me hizo pensar que nunca llegaría mi protagónico, que al final era lo que a mí me hubiera gustado ser algún día, y que si algún día llegaba sería aguantando carros y carretas y no soy de aguantar mucho (ríe). Y esto terminó por inclinar la balanza para que luchara por mi otro gran sueño: viajar, vivir y formar una familia. Una decisión que no fue fácil, pero que ahora mismo te puedo decir que ha merecido totalmente la pena.

¿Cómo es tu vida en la actualidad?

Muy tranquila por decir algo ya que al tener dos niños tranquilidad, lo que es tranquilidad, hay poca (ríe). Pero muy feliz. Soy ama de casa y mamá de los dos niños más hermoso del mundo.

¿Extrañas tu vida de actriz?

Sí, desde hace unos meses echo de menos mucho la actuación. Añoro estar en un foro de televisión y actuar, sobre todo eso, actuar.

Georgina Salgado
Georgina Salgado en la actualidad
| Credit: Instagram Georgina Salgado

¿Conservas amistades de tu época en las telenovelas?

Sí, a mi gran amiga Michelle Ramaglia

¿Planeas retomar tu carrera en algún momento o es una etapa que ya cierras definitivamente?

Si me hubieras hecho esta pregunta hace unos meses te hubiera dicho que no, que no me plantearía volver jamás (ríe), pero como es de sabios cambiar de opinión a día de hoy te digo que me haría muchísima ilusión volver. Pero lo veo muy lejano. Ahora mi prioridad es mi familia.