Tiempo Total
4 H 40 Min
Tiempo Activo
30 Min
Tiempo Prep
10 Min
Porciones
14

Una receta de gelatina fácil con un sabor dulce y ligeramente ácido. Utiliza membrillos bien maduros.

Cómo hacerlo

1. Coloca los membrillos en una olla grande y cúbrelos con agua. Deja que suelten el hervor a fuego alto, reduce el fuego y cuécelos durante 30 minutos o hasta que estén suaves.

2. Pela los membrillos cocidos, quítales el corazón y corta 2 de ellos en tiritas. Reserva. Licua los otros 2 membrillos con 1/2 taza de agua y cuélalos en un sedazo muy fino.

3. Mezcla la grenetina con 1/2 taza de agua y déjala reposar unos minutos hasta que se esponje.

4. Mientras, hierve el resto del agua con el azúcar hasta que esta última se disuelva completamente. Apaga y vierte la grenetina hidratada, moviendo para desbaratar los grumos. Luego añade el puré de membrillo, revuelve bien y deja que se entibie.

5. Acomoda las tiras de membrillo en un molde para gelatina y agrega un poco de la mezcla de gelatina, solo la suficiente como para llenar los huecos entre las tiras de membrillo, manteniéndolas en su lugar. Refrigera hasta que se empiece a cuajar.

6. Saca el molde del refrigerador y vierte con cuidado el resto de la mezcla de gelatina. Refrigera de nuevo hasta que la gelatina se cuaje completamente, entre 3 y 4 horas, aproximadamente.

7. Retira la gelatina del refrigerador justo antes de servir. Desmóldala y colócala sobre un platón.

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