Tiempo Total
1 H 15 Min
Tiempo Activo
50 Min
Tiempo Prep
25 Min
Porciones
6

Esta receta me la enseñó mi abuela que era originaria de Ciudad Guzmán, Jalisco. A ella se la enseñaron las inditas originarias de esa comunidad.

Cómo hacerlo

1. Coloca el pollo, cebolla y orégano en una olla. Cubre con agua y agrega sal al gusto. Deja que suelte el hervor a fuego alto, reduce la flama, tapa y cocina a fuego lento hasta que la carne esté suave. Una vez listo, desmenuza la carne y reserva el caldo.

2. Coloca los tomates en una cacerola y cúbrelos con agua. Deja que suelten el hervor y cocina a fuego medio-bajo durante hasta que los tomates estén suaves, pero no deshaciéndose, aproximadamente 5 minutos. Retíralos del agua caliente y deja que se enfríen.

3. Calienta 2 cucharadas de aceite en un sartén mediano a fuego medio. Fríe los chiles rápidamente, cuidando que no se quemen.

4. Muele los chiles fritos junto con los tomates cocidos, 1 trozo de cebolla, ajo, comino, orégano, 1 taza de caldo y sal.

5. Cuela sobre una cacerola mediana con una cucharada de aceite caliente y cocina a fuego medio durante 5 minutos.

6. Licúa la mitad de la carne de pollo junto con 2 tazas de caldo y agrega a la cacerola con la salsa. Incorpora la otra mitad de pollo deshebrado.

7. Desbarata la masa en 1 taza de caldo y vierte dentro de la cacerola con la cuachala. Prueba de sal y deja hervir durante por lo menos 5 minutos, sin dejar de mover, hasta que la salsa quede espesa.

8. Agrega más masa si la salsa está muy delgada, o adelgaza con más caldo si está demasiado espesa. Sirve bien caliente, con gotas de jugo de limón y tortillas de maíz.

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