La diseñadora afrocolombiana comenzó diseñando turbantes para empoderar a las mujeres y usar este elemento identitario para educar sobre historia afro.
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Angelica Balanta turbantes ser unica afrolatina
Credit: Cortesía Miss Balanta

La diseñadora afrocolombiana Angélica Balanta comenzó retratando el estilo de personas afro en las ciudades que visitaba y compartiéndolo en su blog. Pero pronto vio una oportunidad para, a través de una prenda que forma parte de su identidad y su herencia cultural, crear un proyecto mucho más grande. 

Así nació Miss Balanta como la conocemos ahora. Una marca que no solo se dedica a diseñar turbantes y otros accesorios para el cabello, sino que aprovecha este elemento para educar sobre la historia y el papel de la mujer afro, y crear conversaciones relevantes alrededor de este tema. 

Inspirada por su madre y casi por casualidad, Miss Balanta se dedica a llenar de originalidad, color y empoderamiento el clóset de miles de mujeres alrededor del mundo. Bien porque saben lo que significa lucir un turbante  o porque quieren marcar la diferencia con su estilo. 

Eres diseñadora gráfica de profesión, ¿cómo nació Miss Balanta? 
Hice una maestría en Comunicación Publicitaria en Barcelona y como proyecto [de final de curso] tenía que hacer una aplicación de marketing y decidí hacer un blog que se llamó Miss Balanta. Yo crecí viendo a mi mamá usando turbantes y fui modelo durante 10 años, así que la moda siempre ha estado presente en mi vida. 

Cuando empecé con el blog mi enfoque era fotografiar, hacer street style en las ferias de moda en las que participaba en varias ciudades españolas. Empecé a identificar que no había mucha representación afro en las plataformas digitales. En el 2012 apenas se estaban empezando a mover los blogs de moda, Instagram estaba empezando… empecé con esa necesidad de poder visibilizar más la moda de las personas negras en plataformas digitales. Los turbantes eran el icono de las publicaciones que hacía. 

En ese momento yo usaba solo los turbantes, no sabía que Miss Balanta se iba a convertir en una marca de turbantes y más cosas, pues hago charlas de emprendimiento y empoderamiento femenino. En ese momento tenía una relación de cómo visibilizar elementos importantes para la comunidad afro, como el pelo, la forma de vestir, música, accesorios para la cabeza, turbantes… desde muy jovencita empecé a explorar este mundo de cómo a través de lo que yo sabía, podía visibilizarlo.

¿Y cómo se convirtió esto en tu profesión de diseñadora? 
Me fui a vivir a Panamá y seguía trabajando con mi blog. La gente seguía preguntándome por los turbantes y monté un tutorial en Youtube. Después me fui a vivir a Bogotá, y la gente ya no me preguntaba solamente cómo me hacía los turbante sino dónde podía conseguir las telas. Estaba en mi país, yo soy de Cali pero viví mucho en Bogotá, luego me he ido a moverme por el mundo, pero llevaba mucho tiempo fuera de mi país y en ese momento, con un bebé de 3 meses, identifiqué que podía haber una oportunidad de negocio. Podía ser independiente. Mi marido por el trabajo que tiene viajaba mucho y yo con un bebé tan chiquito… entonces empecé a explorar. De hecho mi primera colección fue de 10 turbantes y la vendí en la que era la peluquería de Goyo de ChocQuibTown.

¿Por qué turbantes? 
Mi mamá ha sido mi referente de moda porque ella siempre se ha puesto un sinfín de turbantes, pelucas y un sinfín de adornos en la cabeza. Especialmente los turbantes es lo que la caracteriza, por eso para mí fue tan natural ponerme turbantes en la cabeza. 

¿A qué tipo de mujer están dirigidas tus piezas? 
Cuando empecé con la marca de turbantes mi enfoque era la mujer negra porque yo sentía que había una necesidad de reconectar con elementos importantes para la comunidad afro, para que las mujeres negras pudieran encontrar accesorios referentes a su historia, su pasado. Con el tiempo eso se fue transformando porque en el momento que llegó a mí una mujer con cáncer que estaba pasando por un proceso de quimioterapia, me sacudió un poco de la posición que yo estaba y me di cuenta de que no solo quería hacer turbantes para mujeres negras, sino que quería hacer turbantes para mujeres. 

Un accesorio que es tan importante, que representa resistencia y que históricamente para las mujeres negras en América ha representado el empoderamiento femenino, ¿por qué no poder hablar del empoderamiento de la mujer negra, de esa historia de las comunidades negras en Colombia y en América a través de un accesorio que es tan representativo? Porque cuando uno piensa en turbantes inmediatamente se te viene a la cabeza comunidades negras, entonces me parecía una gran oportunidad. 

Luego llegó a mí una mujer con alopecia y entendí que es una enfermedad que está aceptada socialmente para los hombres pero no para las mujeres. Empecé a entender que mi marca iba a hablar sobre cultura. La gente empezaba a encasillarla en términos de moda y yo decía 'no soy una marca netamente de moda, sí hago prints y uso colores que van con las tendencias, pero el accesorio como tal tiene una dirección, un porqué y para qué muy específico'. Yo no solamente quería enaltecer el poder de la mujer negra a través del uso del turbante con esa reconexión sino que también quería adornar esa posición de valentía y de lucha y de entereza de mujeres que pasaban por procesos tan dolorosos como quimioterapia, poder darle una opción B a mujeres que sufrían alopecia y a otras mujeres que han podido conocer y entender más sobre la posición de la mujer negra a través de los turbantes de Miss Balanta. 

También para otras mujeres que les gusta la moda, tener piezas que las hagan sentir diferentes, únicas y creo el turbante es esa pieza insignia que sencillamente, si quieres brillar, usa un turbante. 

¿Qué te inspira a la hora de crear tus colecciones? 
Mi inspira todo. Mis colecciones están muy conectadas a cómo me siento yo, cómo me relaciono con el entorno y qué está pasando en el entorno. Llevo dos años con colecciones que hablan del empoderamiento femenino pero no desde el empoderamiento light de las camisetas de 'You can do it' y ya, sino cuál ha sido la posición de la mujer a través de la historia, no solamente negra, también blanca, mestiza. Cuáles han sido esos grandes aportes. De la fertilidad, del poder que tiene el sistema reproductor femenino en la sociedad y que por muchas razones ha sido segregado y oprimido, es importante saber que las mujeres tenemos el poder de dar vida. En colecciones he hablado de eso. 

Hay una colección muy especial que hice para mi mamá, que se llama Doris, porque los homenajes se hacen en vida. Tengo a mi mamá que tiene 74 años y ha sido mi inspiración para mi marca. Creí que era una gran oportunidad hacerle un homenaje ahora que está viva y fue una colección bastante importante. 

También [me inspira] el entorno, en qué situación frente a la vida quiero hacer eco, en qué situación se encuentran las comunidades afro en Colombia y en el mundo. De repente quiero hacer eco a muchos mensajes de discriminación racismo, machismo, pero también hay otras colecciones en las que muestro el otro lado de la moneda, que se puede hacer todo con amor, paciencia, perseverancia.

¿Cómo han influido tus raíces afrolatinas en la creación de la marca y en el diseño de las piezas? 
Me han influido en cada paso, cada punto y cada coma, son  la base de todo. De poder visibilizar y hablar desde el conocimiento, la historia, desde un discurso genuino, positivo, hablar de qué es lo que ha pasado con la historia afrolatina. Es muy importante para mí, para mis clientes, a mí me gusta hablar de geografía e historia, es importante para entender lo que pasaron las comunidades afro en Colombia, Latinoamérica y el mundo. Es lo que me ha motivado para que mi discurso turbantero trascienda, es la inspiración diaria. Ahorita que estoy viviendo en Noruega se me están ocurriendo otras cosas de cómo puedo hacerle eco a la cultura afrolatina viviendo en una ciudad como Oslo. 

¿Qué te hace sentirte orgullosa de tus raíces afro? 
Muchas cosas. Cuando escucho música, cuando como algunos alimentos específicos, bebo algunas medicinas tradicionales… eso me hace pensar que tienen origen africano. África se ve reflejado en cómo comemos, cómo bailamos, antes de la colonia y antes de la esclavitud había una historia que no la cuentan o la cuentan incompleta. Que en África antes de esta barbarie que llamamos esclavitud había reinos y reinas, y eran unos grandes imperios en el continente africano había mucha sabiduría, entendimiento, las tribus estaban muy bien divididas, los grandes reinos que fueron desbaratados durante la colonización de países europeos. 

Los aportes que han hecho todas las comunidades afro a través de la diáspora africana alrededor del mundo, que ha podido hacer trascender esa historia, la gastronomía, en la música, en el arte, en la medicina, eso me hace sentir muy orgullosa. Cuando yo me tomo una sopa muy específica en Bogotá que se llama ajiaco, esa que es tan identitaria de la ciudad, que la gente se siente tan orgullosa, tiene origen africano. Solamente verme en el espejo y pensar que hago parte de esa historia y esos aportes, me hace muy feliz. 

¿Cómo influyen tus raíces en tu vida, tu profesión, tus relaciones…? 
Han influido de todas las maneras. Durante todo el invierno estando en Oslo no me podía poner turbante porque como hacía tanto frío me costaba un poco y estaba ya pensando en hacer un turbante que se adapte a estos climas tan salvajes. Y llegó un momento que sentía que algo me estaba pasando física y emocionalmente y me di cuenta de que era la falta de ponerme turbante. No me siento más o menos negra con o sin turbante pero es una pieza que está tan integrada en mi ser, que me siento rara y sin mucha fuerza cuando no lo uso durante mucho tiempo. Mis hijos también me ven rara sin turbante, la gente no me reconoce en la calle cuando no tengo turbante.

¿Te has encontrado con situaciones de racismo en tu vida, en tu entorno? 
Sí, ser una mujer o un hombre negro, uno siempre se encuentra situaciones de racismo. Yo soy una mujer negra en posición de privilegio en mi país desde que era niña porque tuve la fortuna de criarme en una familia no adinerada pero sí con la economía para darme una buena educación, comer tres alimentos al día, o sea tener una vida digna como le debería corresponder a cada persona que habita este planeta. Todos esos episodios los veo como una oportunidad para decirle a la gente sí existe el racismo en nuestro país, en el continente americano, en Estados Unidos… en todo el mundo existe. 

En Colombia hay dos momentos que me marcaron mucho porque me generaron mucha curiosidad. El primero yo era adolescente, estaba en la casa de un amigo, mi amigo recibió una visita y la visita tenía una hija y la niña entró al cuarto me vio sentada en la cama y le dijo a mi amigo '¿por qué la señora que vende chontaduros está sentada en tu cama?' -El chontaduro es una fruta del Pacífico colombiano muy identitaria que generalmente venden las personas negras en la calle-. Entonces yo me dije 'pobrecita esta niña, en qué entorno está viviendo que piensa que cualquier mujer negra que ve es la señora de los chontaduros'. Que ser la señora de los chontaduros tampoco tiene nada de malo pero la niña de 7 años lo vio como algo… ahí fue donde empecé a pensar en que todo parte de la educación, qué le estamos enseñando a nuestros niños y cómo les estamos contando la historia afrolatina a nuestros niños eso es muy importante. 

La otra iba a un evento a casa de una amiga, un edificio donde vivía gente muy adinerada. El portero me dijo 'por favor, coja el ascensor de la izquierda que es el del servicio. El de la derecha es para los residentes'. Para hacerle ver, le dije 'yo soy amiga de la residente, ¿cuál tengo que usar?', y el señor se puso pálido y no lo culpé porque en ese edificio, las únicas mujeres negras que entraban eran las del servicio. Él no esperaba que una mujer negra fuera amiga de la dueña del apartamento. Pero a mí lo que me parece tenaz es que exista todavía un ascensor para el servicio y otro para los dueños de la casa. La gente crece con ese racismo en su adn. 

¿Cómo te enfrentas a esas situaciones? 
Lo veo como una oportunidad para poder hablar del tema, ponerlo sobre la mesa. Yo interioricé gracias a la mamá que tengo, que la persona que te rechaza por tu color de piel es una persona que le falta educación, le falta leer y le falta entender, conocer el mundo. A mí no me afecta de la misma forma como le afectaría una jovencita de un barrio pobre que no tiene un buen acceso a educación o no ha estudiado. Un acto racista contra esa jovencita puede hacer mucho daño. A través de las voces afro que tienen la oportunidad de poder visibilizar este tema [se pueden] cambiar la posición y pensamientos sociales, aunque yo insisto que esto es un tema estructural y sistemático, no es un tema light que sencillamente las mujeres u hombres negros seguimos pensando que somos como los pobres negritos esclavizados. No, ahí hay un tema de estructura que se tiene que cambiar con políticas públicas. 

Tu esposo es noruego y tú colombiana, ¿cómo dirías que esto ha enriquecido vuestra relación?
Paradójicamente he aprendido muchas cosa sobre los territorios donde viven afros en Colombia y hasta en mi misma ciudad gracias a mi esposo. Él lleva casi 20 años trabajando con temas humanitarios y cuando llegó a Colombia su enfoque era el Pacífico colombiano y terminó con una mujer del Pacífico colombiano. Es muy interesante y más ahorita que yo estoy viviendo en su país. Venimos de dos mundos totalmente diferentes, la forma en la que yo me crié es totalmente diferente. Esas diferencias empezaron a salir cuando tuvimos hijos. Pero nosotros hemos logrado, enfocarnos en las similitudes de forma espontánea y eso ha fortalecido esta relación. Este año cumplimos 19 años de estar juntos y el 29 de julio, 17 años de casados. 

Él me ha enseñado a través de su forma de ser, cómo respeta uno el espacio del otro, cómo hablar duro puede ser irrespetuoso para el otro. Yo le he podido transmitir un poco de esa alegría que representa tanto a Miss Balanta, esa espontaneidad, ese desparpajo que nos representa tanto a los latinos y especialmente a los colombianos. Hemos podido hacer una balanza. Ahora que tenemos dos hijos, poder criarlos con esa afrolatinidad y este mundo escandinavo, solamente le veo plus plus plus por donde lo mires. 

La pandemia ha hecho que muchas mujeres, como no podían ir al salón de belleza, abrazaran la textura de su pelo natural, sin alisarlo ¿qué te parece?
No juzgo a las mujeres que se alisan el pelo, en algún momento lo hice, tengo que aceptarlo. Pero el tema de la alisada creo que es la esclavitud moderna. No es solamente alisarse el pelo una vez y ya, luego hay un mantenimiento. ¿Qué pasa con las comunidades afro donde las chicas no tienen un poder adquisitivo muy alto para hacerse ese mantenimiento? Vienen de la mano con un montón de cosas: frustración, depresión, no aceptación y también estructuralmente nos han hablado de que el pelo natural de las mujeres negras es feo, es malo, es sucio, no es profesional. Uno crece con toda esa información y piensa que los estereotipos que te muestran en la televisión es el ideal de la belleza. 

Cuando una mujer pasa un proceso de transición de alisado a no, puede ser muy duro. Pero en el momento que lo haces,  sabes que tu pelo hace parte de toda esa historia que he venido hablando con el uso del turbante. Para mí, no alisarse el pelo es sinónimo de libertad. 

¿Qué opinas de la apropiación cultural? 
Como muchos términos que se ponen de moda, la gente los usa tanto que la palabra en sí se desvirtúa y empieza a perder importancia. Ahora con la hiperconectividad que tenemos, la gente pierde un poquito el norte y el sur, de qué se pone, cómo lo consume. Es importante saber que cuando hablamos de apropiación cultural no es que el consumidor final tenga la culpa y la responsabilidad de lo que está pasando. 

En la industria de la moda hay grandes marcas que cogen elementos identitarios de una comunidad indígena, africana o alguna población étnica y lo industrializa. Sin mencionar, o darle una posición o una retribución económica a esa comunidad étnica de la cual está explotando sus elementos identitarios. Eso es apropiación cultural. 

¿Qué pasa con el consumidor final? Ve un turbante en una tienda X, se lo compra, se lo pone y la gente lo juzga porque está usando un turbante. Yo el uso del turbante para las mujeres blancas o mestizas, lo veo como una oportunidad para que estas mujeres entiendan un poquito más sobre la posición de las mujeres negras. 

Otra cosa es que hay muchas emprendedoras pequeñas y medianas que no pertenecen a ninguna comunidad afro o indígena, y están explotando esos elementos identitarios para lucrarse. Si tú no perteneces a esa comunidad, ¿con qué derecho estás empezando a hablar de ese producto del que ni siquiera conoces su historia? Es muy importante informarnos y saber el significado de cada elemento que decidimos vender. El que lo vende tiene la responsabilidad y la obligación de transmitirle a la persona que está comprando su producto, para que sepa qué se está llevando.

¿Te gustan las redes sociales? ¿Qué mensaje quieres transmitir? 
Me gusta consumirlas y es esa plataforma en la que yo vendo  mis productos, puedo hablar de lifestyle, ampliar mi "discurso turbantero"…  Me gusta dar mensajes con contenido responsable, que aprendas algo. No es que sea Mis Balanta la profesora pero cuando uno tiene una cantidad importante de seguidores, tiene que ser muy responsable con la información. Ahora que estoy en Noruega la gente está muy interesada en saber cómo es la vida de los latinos en Noruega, la vida de los afro en Noruega. Me gusta mucho hacer reír a la gente porque a mí me gusta mucho reírme de mí misma, me gusta cuando hago publicaciones graciosas, son muy genuinas, muy reales, me gusta que la gente se sienta conectada de forma real.

Si alguien desea iniciarse en el uso de turbantes, ¿qué modelo sería el más cómodo para empezar? 
Esa pregunta está relacionada con la apropiación cultural. La gente se piensa que el turbante es una pieza para tener en tu clóset y empezaron a aparecer un montón de marcas que le llaman a todo turbante y no es así. El turbante es un lienzo de tela con un tamaño específico. Si abrimos un mapamundi  ponemos puntos en el mapa donde históricamente se usa es en Medio Oriente, en algunos países en Asia, África y Latinoamérica. Si uno se va a todos esos puntos, todos utilizan el turbante, algunos con la tela más larga, más chiquita, la tela cambia de textura, de largura pero es un lienzo de tela plano. 

Los otros elementos tienen otro nombre. Por eso yo tengo los turbantes y las balantas, que son hijos de esos turbantes.  El Balaqui es muy sencillo, fácil de usar, el Balantur es más chiquito no cubre la cabeza, son otros accesorios. Yo recomiendo para iniciarse un Balaqui, un Balantur o el Balanta nudo fijo que es un turbante armado.