La puertorriqueña agradece a sus raíces afrolatinas el haber podido aprender de su increíble herencia cultural, y vencer todas las dificultades y estereotipos con los que se encuentra.
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La actriz y cantante Jeimy Osorio ha utilizado los consejos que le dio su papá cuando era niña para vencer diferentes situaciones incómodas a lo largo de su vida y su carrera. Pese a haber sufrido burlas en su natal Puerto Rico durante su infancia por el color de su piel o la textura de su cabello, nada le ha impedido abrirse puertas en la actuación y el cante, siempre con una actitud positiva, agradecida y orgullosa de sus raíces afrolatinas.

Hablamos con la puertorriqueña para saber qué es lo que más valora de esa herencia, cómo ha superado las dificultades con las que se ha encontrado, la relación con su cabello y los futuros proyectos que pronto podremos disfrutar.

¿Qué te hace sentir más orgullosa de tus raíces afrolatinas? 
El hecho de la riqueza musical, gastronómica, de vocabulario, en baile, en nuestra genética… todo es sinónimo de alegría, conexión con la naturaleza, honrar las tradiciones ancestrales. Me hace sentir orgullosa que vengo del lugar de origen de la humanidad y escojo representar físicamente las características de ese lugar.

Además de lo físico, ¿qué más dirías que te conecta con la afro latinidad? 
Yo diría que es esa mezcla hermosa de traer lo mejor de cada raza. Entiendo que la evolución es así, escogemos qué es lo mejor y desechamos lo que ya no necesitamos. Para mí, esa alegría de poder llevar una mezcla de diferentes elementos me hace más rica. Estos elementos son la conexión con la naturaleza, respeto por mis antepasados, gratitud por en este momento poder tener lo que mis abuelos no tuvieron… todo me conecta con mi esencia de ser humano infinito. 

¿Cómo han influido tus raíces afro latinas en tu vida, tu profesión, tus relaciones…? 
Mis raíces afrolatinas han influido en cada aspecto de mi vida por el hecho de haber nacido de un padre negro y una madre blanca. Ambos de Puerto Rico, pero con características físicas diferentes. Mis raíces afro me han permitido conocer e interpretar diferentes géneros, como la salsa o canciones de bomba, abrirme puertas donde pensaba que estaban cerradas por los estereotipos.

¿Te has enfrentado a situaciones de racismo por tu aspecto físico?
Lamentablemente los lugares donde más racismo he sentido es en mi propia isla, creciendo, por parte de niños y compañeros de clase que seguramente escuchaban a sus padres hablar así, burlándose de la gente. De pequeña de pronto hasta mis hermanos varones se burlaban de mí porque yo era la diferente en mi casa. Mis hermanos eran adolescentes cuando yo nací, yo era la negrita ellos eran blanquitos. La verdad sí me marcó mucho sentir su rechazo, pero más adelante entendí que no se trataba solo del color de mi piel, que no tenía nada que ver con eso.

Más allá del racismo se trataba de minimizar a la otra persona por algo que nos parece un defecto, en este caso el tono de piel. Entiendo que muchas veces, cuando la gente se burla [de otra persona] así mismo se hablan en el espejo. Eso me hizo generar empatía y compasión en vez de coraje. Entendí que el que se burla la pasa mal y a partir de ahí, nunca he tenido que sentirme mal de que otra persona se sienta incómoda de como me veo o como hablo, me expreso, como me visto o lo que piensen de mí.

Sí he escuchado comentarios de gente, incluso de tu mismo color, que dice que soy muy blanca para opinar acerca de temas afrolatinos o que competen a los afroamericanos. Pero son situaciones que me ayudan a activar esa compasión y ponerme en el zapato del otro para poder emitir ese juicio. 

¿Cómo lograste superar estas situaciones?
El entender los consejos de mi papá cuando de niña me hablaba de filosofía de vida. 'Aunque tú no entiendas esto en este momento, más grande lo vas a entender'. Y ahora entiendo lo importante que es ponerse en los zapatos del otro en una discusión. Tan pronto empecé a ponerme en el lugar de los que se burlaban de mi o pensaban diferente a mí, pues yo comencé generar la empatía y la compasión, y es mucho más fácil tolerar cualquier crítica o comentario que no va con lo que yo pienso. Al generar este tipo de pensamiento no me encuentro con tanto de eso ahí fuera, al contrario. Mi carrera se ha visto afectada de la manera más positiva posible a través de mi cabello. Ese ha sido el look que me ha permitido abrirme las puertas donde sea porque yo comencé con un afro y no he tenido que cambiarme el cabello para estar en los estándares de belleza de nadie, siempre siendo yo, nunca he tenido que crear un personaje para poder llamar a atención de nadie. Siendo más yo las cosas funcionaban mejor y mucho más fácil. Es otro de los consejos que mi papá me dio de pequeña y es muy importante, más allá de superarlo.  Como padres, tenemos el poder de darles confianza, seguridad a nuestros hijos, haciéndolos sentir especiales, que ser único es lo más importante, el darles el espacio de que se comuniquen y expresen lo que sienten y se sientan escuchados por sus padres. Eso fue lo que de adulta me ayudó a superarlo. 

¿Cómo te sientes cuando echas la vista atrás, sobre tu afrolatinidad?
Mi conexión a nivel espiritual, de intuición, de respeto por quienes vinieron antes que yo, porque sé que la pasaron mucho más difícil que yo, y en este momento tengo la oportunidad, la bendición de poder ser una mujer libre, decidida, que permite que su corazón la guíe en sus decisiones, no el instinto de supervivencia, no la necesidad. Esto para mí, dentro de la evolución de mi línea genética es un avance, porque no todas las mujeres de mi familia han tenido la oportunidad de decidir por gusto. Para mí es una bendición y me siento cada día más consciente de que a esto vine, a superar todo lo que pudo haberse quedado [sin hacer] por parte de alguna de las mujeres de mi familia. 

En Instagram luces tu pelo afro o con trenzas, ¿cómo ha sido la relación con tu pelo?
Comencé mi proceso de afro en el 2007. Hasta entonces yo pensé que mi cabello era feo, que era malo, porque empezando por mis hermanos y por mis primos, por aquellos que de pronto buscaban cualquier excusa para molestarte, te decían eso. A los 5 años me hicieron mi primer alaciado permanente, de ahí en adelante comenzaron los tratamientos en mi cabello sin yo saber cuál era mi textura, sin yo decidir si lo quería rizado o no. En la escuela me molestaban muchísimo por mi pelo y el color de piel.

Aprendí a amarlo tal y como es cuando en el 2007 me cortaron el pelo por accidente, y tan pronto lo vi crecer me di cuenta de que no era feo, al contrario. Me permitió descubrir un lado de mí que era mucho más fácil que estar acondicionándome el cabello o tener que estar poniéndome químicos, cambiándomelo de color... a partir de ese momento en vez de pelear con él hice las paces y ha sido la relación más hermosa.

Si no hubiese sido por ese cambio en mi cabello, por ese afro, a lo mejor ninguna puerta se me hubiese abierto. Que yo no hubiese descubierto cuan única yo era. Yo estaba tratando de ser parte de las demás, de querer encajar al tener el pelo lacio porque era la forma que me habían dicho que tenía que tenerlo. Fue un cambio importante de vida porque ahí es donde empecé a tener autonomía, a decidir por mí, cómo me debo ver, sentir, qué canciones debo cantar, cómo debo expresarme… Siempre he sido de confiar mucho en el corazón y hacer las cosas con amor para no tener que estar cambiando entre personalidades.

Ahora mismo me lo acabo de hacer en trenzas y ha sido una relación hermosa porque nunca lo había atenido tan largo. Ha sido muy bonito ver cómo el cabello rizado tiene tantas opciones para jugar y ver que llevas una corona de muchas maneras. 

Eres muy activa en las redes sociales, ¿qué es lo que más te gusta de estas plataformas? 
Tocar a los demás a través de mis palabras, algún gesto, las emociones. Lo que más me gusta es que podemos sentirnos cerquita, compartir donde estamos, sentirnos accesibles a los demás, darle la oportunidad a que otra persona que se sienta identificada contigo te lo diga abiertamente, mucho más rápido que esperar que te llegue una carta por correo. Sobre todo poder tocar a niñas y jóvenes que están aprendiendo a amarse a través de su cabello o a través de su color de piel o su sexualidad, lo que sea que les haga sentir únicas y especiales. 

¿Qué intentas transmitir?
No siento que estoy intentando transmitir nada, estoy compartiendo lo que soy. Compartiendo lo que estoy aprendiendo en el proceso, lo que me funciona, cómo podemos aprende acerca de un tema y después queremos enseñarlo. Ha sido un proceso de mucho aprendizaje y eso me gusta que se vea real.

Un mensaje de que nosotras somos diosas, seres creadores, sobre todo las mujeres -alrededor de un 80% de mi público es femenino- y es importante poder decirles a todas esas mujeres que en algún momento tuvieron alguna lucha con alguna parte de su cuerpo, no solamente con su cabello sino con su peso, su mente, con circunstancias que le afecten la vida; que nunca es tarde para recomenzar, siempre tenemos la oportunidad de cambiar nuestra historia. Que somos las escritoras, productoras, directoras, actrices protagonistas, secundarias, de reparto, extra, camarógrafa, maquilladora [de nuestras vidas] y que cada cosa que sigue la vamos creando con nuestro pensamiento.

¿A qué otras conclusiones has llegado participando en las redes sociales?
Es importante poder conectarnos con esa diosa interior que nos pide que podamos sanar nuestro corazón antes que exigirle a cualquier hombre que venga a llenarnos de amor, de pasión, cariño y respeto. Hay mucho que todavía tenemos que trabar en nuestra relación con nosotras mismas. Queremos exigir que los hombres nos respeten, sin embargo, delante de la gente nos llamamos tontas, de brutas, nos decimos cosas horribles en el espejo, bromeamos acerca de nuestra inteligencia; pensamos que ese tipo de humor puede alivianar algún error que podamos cometer, pero muchas veces nuestro ser lo resiente, y ese trabajo interior es donde podemos comenzar a amarnos, respetarnos a nosotras, hablándonos bonito y hablándoles bonito a los demás. Ha sido un proceso también para mí y por eso cada cosa que ven de mí es porque la estoy viviendo y es lo que más puedo acercarlos a lo que soy yo. 

Pero las redes también tienen un lado oscuro y pueden enviar mensajes equivocados, ¿cómo combatimos eso? 
Sobre todo están sentando estándares de belleza que son totalmente irreales, pero el detalle está en no caer en la comparación. No buscar compararnos con cómo se ven otras, cómo puedo sentirme en vez de como me veo. Mi cuerpo comienza a manifestarse de una manera diferente. Enfrentarnos a nuestros traumas, ir a terapia, sanar nuestro corazón, yendo a constelaciones familiares, haciendo diferentes tipos de lecturas que te permita avanzar en el plano espiritual y saber qué trabas tienes en tu mente para saber qué buscas, por qué repito mis patrones, ser consciente del legado de mis ancestros… Cuando nos enfocamos tanto en eso en vez de querer compararnos con otra persona lo que hacemos es admirar la belleza de esa persona y encontrarla en mí. Entender que la belleza de otra persona no me afea, que mi belleza no afea a otras. Hay belleza para todos, abundancia, prosperidad. En las comparaciones uno siempre termina perdiendo.

Es bonito buscar dentro de la mente, es algo que yo he hecho por ejemplo cuando entro en un salón de audiciones y me encuentro con que hay 30 mujeres que yo, mil veces más hermosas según yo y mil veces más preparadas según yo. ¿Acaso alguna de ellas va hacer lo que voy a hacer yo? ¿Tiene mi esencia? Déjame trabajar mi esencia y lo que me hace única para que cuando yo entre a ese lugar eso sea lo que pudo reflejar.

Siempre apareces sonriente en tus fotos, ¿qué te hace tener esta energía tan positiva?
Soy una persona muy feliz porque vivo en constante agradecimiento. Aunque este es un momento de estrés, pensar que hay muchísimas personas que están pasando situaciones muy difíciles... Hacerme sentir pequeña y entender que el planeta tierra es de la cabeza de un alfiler en comparación con el sol… se me olvida que soy tan importante. Entendiendo que todo pasa y cada situación trae una lección, eso me hace feliz. Y cuando empiezo a trabajar en cada lección ya le quito la carga y las cosas tienen a solucionarse más rápido de lo que imagino. Entendiendo también que preocuparse es perder el tiempo porque es utilizar el tiempo que podía estar usando para imaginar y crear lo que sí quiero, en lo que no quiero. Entendiendo el poder que tiene la mente, eso me ayuda a tener esa energía positiva. 

La pandemia ha hecho que muchas mujeres, como no podían ir al salón de belleza, abrazaran su textura de pelo natural, sin alisarlo ¿qué te parece? 
Esta pandemia nos ha hecho replantearnos a todos qué es lo que queremos en nuestras vidas y si podemos ser suficientemente coherentes en nuestro corazón y nuestra mente para lograr lo que ahora sentimos que queremos. Me encanta que todas esas mujeres están abrazándose tal y como son. Más adelante va a ser innecesario decir afrolatinas, porque ya es obvio. Hay algunas cosas que no son obvias, pero no tenemos que dejarnos llevar por una etiqueta.  Yo no solamente soy afrolatina, soy universal. Como puertorriqueña tengo un linaje de más de 150.000 años.

¿Qué les dirías a las chicas jóvenes que ahora se alisan el pelo para encajar en una sociedad?
En algún momento, cuando se cansen de encajar en un lugar en el que no se sienten que pertenecen es porque no hace falta que pertenezcan. Nosotras no tenemos que encajar, no somos piezas, somos seres luminosos, creadores de vida, que venimos a cursar un camino nuevo para nuestros hijos y los que vienen detrás. La energía femenina viene a imperar en estos tiempos y es necesario que estemos nosotras sanas, en nuestro corazón para que cuando vengan situaciones más fuertes podamos tener el temple y la valentía de tomar decisiones. Ser conscientes de que somos más de lo que nos dijeron que éramos y venimos a retomar nuestro poder pero no desde la lucha o desde el querer quitarle el espacio a los hombres, sino poder abrazarlos y entenderlos, porque seguramente también vinieron de madres que seguramente fueron maltratadas.

¿Cómo podemos retomar ese poder femenino, ese control sobre nuestras vidas?  
Entendiendo que todo viene de un ciclo del que no podemos responsabilizar a nadie. No podemos responsabilizar a los que no hicieron bullying por como nos sentimos ahora, no podemos responsabilizar a los españoles que esclavizaron a los africanos, a nadie más porque ya no estamos en estos lugares, estamos en un lugar nuevo donde tenemos la capacidad de cambiar el futuro. ¿Cómo? Asumiendo que eso ya pasó y no voy a hacerlo como lo hicieron conmigo sino de una manera diferente. Ahí es donde cambio todos los patrones. La vergüenza es uno de los sentimientos más bajos que podemos sentir en nuestra vida y definitivamente el avergonzarnos de algo que escondimos para poder llevar como carruaje en esta vida no está bonito. Cuando empecemos nosotros a tratarnos bonito, entonces empezarán a tratarnos bonito y podremos tratar nosotros bonito a los demás. Y así es como comenzamos la paz mundial. 

Actualmente te vemos en la suerte de Loli, pero sabemos que tienes otros proyectos entre manos, ¡cuéntanos!
Recientemente acabo de terminar de filmar Armas de Mujer. Fue increíble trabajar con mujeres como Kate del Castillo, Roselyn Sánchez y Sylvia Sáenz. Me divertí mucho. Para mí ha sido otra escuela de actuación, aprender de Kate, saber que es una líder en escena, como se dirige ante su equipo, es una actriz que va en pro de la producción, como a cada persona le dedica su momento. Agradecida de haber vivo una experiencia tan divertida y retadora para las cuatro. Nunca ninguna había trabajado en un proyecto descomedida oscura en español y si requirió nuestra preparación adicional a nivel actoral y mucho reto a nivel personal y escénico.

Sigo trabajando en mi música, ha sido un proceso de adaptación y creación. Estoy creando un álbum de canciones que van dirigidas al espíritu de alguna forma, no es música religiosa, pero sí de conexión. Más adelante tendré la oportunidad de contarles más del proyecto, un álbum que contiene 12 canciones y saldrá cerca de fin de año.