Meghan y Harry lo hacen de nuevo: ponen un pie en Londres y el tiempo se detiene mientras acaparan todos los titulares. La duquesa de Sussex nos dejó sin respiración con este espectacular vestido de Victoria Beckham y la más radiante de sus sonrisas. ¡Y se ven igual de enamorados!

Por Nuria Domenech
Marzo 05, 2020
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Hoy podría estar lloviendo en Londres, pera la sonrisa triunfal de Meghan Markle ha brillado más que un sol. Esta fue la tremenda aparición que por fin hicieron los duques de Sussex en el Reino Unido en sus últimos días como royals, antes de que se cierre oficialmente el megxit, en una escena deslumbrante que parece sacada de una película.

Enfundada en un espectacular vestido azul turquesa que le quedaba como un guante, el original diseño realzaba su extraordinaria figura sin dejar nada a la imaginación. ¿La diseñadora? Su amiga Victoria Beckham. Con un precio superior a los mil euros, el modelito estaba prácticamente agotado poco después de que lo luciera la flamante esposa del príncipe Harry.

Encantados de estar de nuevo frente a las cámaras y con una felicidad que parecía bastante genuina, la pareja se enfrentó del brazo a la tormenta y esta vez de forma literal, aguantaron el chaparrón y se enfrentaron a los medios con su mejor sonrisa.

Además, las imágenes demuestran que durante todo el evento se mostraron tan enamorados como el primer día.

La ocasión que trajo a los duques de Sussex de vuelta a su antiguo hogar fue la celebración de los Endeavour Fund Awards, en la Mansion House de Londres, donde se celebró la labor de los heridos en las fuerzas armadas durante el último año, una causa muy cercana al corazón de Harry y cuyo patronato conservará pese a todo.

Se vivió un tierno momento cuando uno de los premiados aprovechó la ocasión para pedir en directo la mano de su novia, un instante muy romántico al que Meghan Markle reaccionó muy emocionada.

Meghan y Harry decidieron dejar a Archie en Canadá al cuidado de familiares y amigos, algo muy criticado en los medios del Reino Unido, y detalle que causó una gran tristeza entre su familia británica. En especial y según dicen, la más afectada de no ver al pequeño principito fue su bisabuela, la reina Isabel II.