Por Irene San Segundo
Mayo 03, 2018
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De bailarina en Cuba a presentadora de Un nuevo día, ¿recuerdas tus primeros pasos en la televisión? Yo bailaba flamenco profesionalmente en Cuba para una compañía que se llamaba Conjunto de Danza Española. [Cuando llegué a Miami] empecé a bailar en varios restaurantes. En uno de los lugares en los que bailaba llegó una productora de Sábado gigante, me vio y me dijo: ‘Quisiera probarte para el programa, estamos buscando muchachas que bailen y canten'. Y yo le dije: ‘Mira, yo cantar no canto nada, ni el ‘Happy Birthday', pero bailar sí bailo'. Me aceptaron y me quedé.

Así que lo tuyo era el baile realmente. Era y sigue siendo, es mi gran pasión y creo que es el don mío. Mi hija también baila flamenco, es algo que llevo en mis venas.

Ahora, ¿dónde encuentras la motivación? Primero que todo Dios. Me convertí a cristiana hace cuatro años por ciertas etapas difíciles que tuve en mi vida. Segundo, mis hijos. Siento que nací para ser madre. Desde muy pequeña ese era mi sueño y quería tener cuatro hijos. Claro que cuando entendí la realidad de la vida me quedé en dos y paré.

También te encanta el fitness. Haces mucho ejercicio, ¿cierto? Me pasaría el día entero en el gimnasio. El ejercicio me quita el estrés, me gusta. Mi cuerpo es un típico cuerpo de mujer latina, no es que ando con un abdomen de esos rayados, nada de eso. Yo lo hago por salud y siento que a mí me hace mucho bien a nivel físico, pero también interno, para soltar el estrés que se vive en este país y [las] responsabilidades que se acumulan en el día a día.

Clases, pesas… ¿cuál es tu tipo de ejercicio
favorito?
He practicado todo tipo de rutinas desde yoga, pilates… [pero] ese tipo de rutina no me da el mismo resultado que otras donde la actividad física está más involucrada y es más rápida, como el boxeo, el extreme bicycle spinning o el entrenamiento con pesas. Tengo un entrenador, ya llevo un año con él y el cambio ha sido muy, pero que muy increíble.

¿Cómo lo encontraste? Gaby Espino me había hablado de él, [la estilista] Claudia Zuleta, que es gran amiga, también. Mi talón de aquiles o la parte que más he querido transformar siempre son mis brazos y Gaby me dijo: ‘Este entrenador, César, te va a cambiar tus brazos, te lo digo'. Empecé un noviembre y me quedé encantada con su tipo de entrenamiento. Nunca es el mismo, te empuja a dar siempre más. Entreno doble, voy con él a hacer pesas o lo que me tenga [preparado] y por la noche regreso a hacer clases.

¿Cómo eliges tus looks para Un nuevo día? Karla Birbragher ha sido mi estilista ya por bastante tiempo y en el programa nos lleva a todas. Es la estilista del programa. Todas somos bien diferentes. Yo soy mucho más atrevida, me gustan mucho los colores, no me da miedo la moda. A lo mejor otras personas del programa son más conservadoras.

¿Tienes una prenda favorita en tu armario? Soy bien despegada con esas cosas. Cuando voy a gastar algo en [ropa] de diseñadores pienso en cuántas universidades y cuántas clases puedo pagarles a mis hijos y no lo compro. No soy de marcas, en Cuba no hay esa costumbre, no hay la posibilidad, así que no está dentro de mí porque me vine ya grande, de 21 años. Soy más emocional.

¿En qué sentido? [Por ejemplo], tengo un solo tatuaje en mi cuerpo y tiene que ver con mis hijos. Somos tres gaviotas, yo voy delante y mis hijos detrás. Ese mismo símbolo lo tengo en una cadena de oro que me mandé hacer y que nunca me la quito, jamás.

¿Cómo crees que ser cubana influye en tu forma de entender el estilo y la belleza? ¡Uy, muchísimo! Soy muy colorida, bien
caribeña, bien cubana, me encantan las faldas, […] los collares grandes. Allá [en Cuba], obvio, no existía esa variedad, [era] el mismo lipstick para todo, tenías que hacerlo pegar con toda la ropa que te ponías, no había secador… Cuando queríamos que el pelo nos quedara lacio, nos hacíamos un dubi [una técnica casera para alisar sin plancha o secador].

¿Cómo es tu rutina de belleza cada mañana? Ya voy a cumplir diez años que me levanto a las cuatro de la mañana y eso te afecta mucho la piel, afecta todo tu sistema. Lo que hice fue crear una rutina con personas especializadas. Tengo la persona que me hace los faciales, Mariela Alcalá. Voy una vez al mes a hacerme tratamientos con oxígeno, un facial para limpiar…

En cuanto a productos para el cuidado de la piel, ¿cuáles son los que no pueden faltar en tu neceser? Hace algún tiempo me regalaron una crema de La Prairie por un cumpleaños y mi piel cambió tanto durante el tiempo que la usé que dije ‘es una inversión y tengo que hacerla' porque le tengo mis temores a la cirugía. Voy a cumplir 45 años en julio y tengo que hacer una inversión. No me acuesto con maquillaje jamás, así llegue a las dos de la mañana […] Uso también cosas naturales. Si tengo una sesión de fotos, me pongo rodajas de pepino bien frías en los ojos y eso refresca muchísimo.