¿Sabías que en realidad la ganadora de Nuestra Belleza es una chica de leggings y hoodie? Descubre a la auténtica Migbelis detrás de la reina de belleza que ves en las pantallas.

By Redacción Ponte Bella
July 02, 2019 11:46 AM

Después de convertirse en Miss Venezuela, participar en Miss Universo y obtener la corona de Nuestra Belleza Latina, descubre cómo la venezolana Migbelis Castellanos, favorita del público, ha aprendido a aceptarse y amarse tal y como es.

Fuiste coronada como Miss Venezuela con solo 17 años, ¿cómo empezaste en el mundo de los concursos de belleza?

Todo fue influido por mi mamá desde pequeñita. Recuerdo que mi madre me decía: ‘No puedes comer esto porque las mises no comen eso, no puedes salir a la fiesta porque las mises no van a la fiesta, no puedes tener novio porque las mises no tienen novio’. Yo sí creo que los sueños de alguna manera son inducidos por los padres, por los gustos de ellos. Mi mamá siempre estuvo encima de mí con lo de ser coqueta y arreglarse, de estar pendiente del cuidado personal. De hecho, todavía me da secretitos de las cosas que usar porque a ella le encanta todo el tema de la belleza. Se cuida muchísimo y ahora está superorgullosa de la educación que me dio en temas de belleza […] porque ahora mismo en lo que más invierto es en el cuidado de la imagen.

¿Ella también participó en algún concurso cuando era más joven?

Sí, participó en un concurso regional de mi pueblo que se llamaba Miss Caramelito. Estaba bien joven, fue la primera candidata preparada por el mismo chico que me llevó a mí a Miss Venezuela. […] Mi mamá se enamoró a los 17 años, bien joven se perdió en el amor. Dejó todo por el amor y no quería que pasara eso conmigo, [me decía] que consiguiera mi corona primero y después mi novio.

¿Cuál ha sido tu mayor reto desde aquellos primeros pasos hasta ahora?

Ha sido y todavía lo es: mantenerme fiel a mí misma, queriéndome, valorándome y aceptándome como soy. Con el público ha sido tan difícil, pero tan difícil ver cómo la gente piensa que tiene la autoridad de venir y criticarte o insultarte a través de las redes sociales. El reto es siempre darme más amor del que espero que los otros me den. Esto lo pongo en práctica todos los días a través de mi ritual de meditación, el ejercicio, lo que como y rodeándome de gente positiva.

¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido en Nuestra Belleza Latina?

[El programa] me dio la oportunidad de conocerme de verdad como soy en el ámbito laboral. Había trabajado muchísimo en el tema de la belleza en Venezuela, [pero] no me había dado la oportunidad de conocerme porque estaba muy pendiente de complacer a otros. Aquí aprendí a valorarme muchísimo, a ver que en este mundo cabemos todos: diferentes tallas, diferentes medidas, diferente color de piel y de cabello… Cada quien tiene su espacio y su propósito, y así como soy puedo representar a un grupo muy grande de mujeres que también necesitan ser motivadas. 

En tus redes sociales también hablas mucho de estar por encima de los estereotipos. 

Sí, siempre he tratado de llevar esa bandera. […] Ahora, gracias a Dios, con el tema del empoderamiento de la mujer hay un abanico de opciones y se ven supermodelos con todo tipo de cuerpo. [Pero] cuando fui a Miss Universo me cuidaba tanto y me juzgaba tantísimo por querer parecerme a otras, que era imposible. Antes hacía dietas […] para poder llegar a parecerme a fulanita de tal y nunca lo logré, estaba frustrada y deprimida. Hasta que me di cuenta de que mi cuerpo era de cierta manera y eso es lo que yo tengo para ofrecerle al mundo.

¿En qué momento hizo clic tu cerebro y decidiste aceptarte como eres?

Después de Miss Universo traté de esconderme porque le tenía mucho miedo a volver a exponerme y que la gente hablara de mí. Siempre [estaba] comparándome con el resto de la gente, hasta que empezaron las audiciones de NBL con el nuevo formato ‘sin tallas, sin límites, sin excusas’ y me dije: ‘Voy a aprovechar esta ventana para que la gente vea que simplemente son estereotipos a lo que estamos acostumbrados: tú no puedes hacer esto porque eres más bajita, tú no puedes ser modelo porque tienes mucho pompis’… Todas podemos hacer lo que queramos con tal de que nos lo propongamos.

Hablando de aceptarse, te quejas de tu cabello naturalmente rebelde, ¿cuál es su problema?

No es rebelde, es lo que le sigue. Mi cabello natural es rizado, muy finito y era muy abundante. Tenía una melena de leona, pero con tanto tratamiento de queratina, colorante… el cabello se va maltratando. Yo no le tengo miedo a nada, lo pruebo todo y después me arrepiento. Yo prefiero pedir perdón que pedir permiso. En diciembre me decidí a darle un descanso a mi cabello, dejar el rubio y tenerlo más oscuro, pero no me gustó nada. Al ratito me estaba poniendo mechitas, no me gustó tampoco, me puse otra vez rubia y se me maltrató mucho el cabello. [Ahora] está en construcción, en rehabilitación. 

¿Cómo es tu estilo detrás de las cámaras? Bien cómodo. Soy de suéteres y leggings. De hecho, me voy a entrenar y cuando acabo me voy a hacer mis diligencias con la ropa de deporte y estoy todo el día así. La gente me ve siempre con un bun, una cebollita, lentes negros y ropa de gimnasio bien cómoda. No uso tacones, siempre zapatos bajitos. 

¿Y para la alfombra roja? Para los eventos trabajo con profesionales, me encanta escuchar a la gente que sabe y que sigue las tendencias porque yo no soy tan fanática de la moda, sino de lo que me acomoda. Busco consejos, me hago pruebas… pero nunca sola, porque iría en sweatpants

¿En qué momento te sientes más bella? Cuando tengo poco maquillaje, cuando estoy siendo yo en un día normal. Cuando estoy producida y toda armada es como un personaje, es el disfraz que uno se pone para el trabajo. 

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