Esta serie de época ha sido un éxito a nivel mundial en parte, gracias a su sensual vestuario inspirado en la Inglaterra del siglo XIX pero con muchas licencias de estilo.

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La serie Bridgerton (Netflix) que se estrenó el 25 de diciembre, ha sido un éxito a nivel mundial. Más de 63 millones de reproducciones en 70 países diferentes avalan este hecho. ¿El secreto? Una mezcla de Gossip girl, apuestos protagonistas y escenas con tintes eróticos, todo enmarcado en la Inglaterra de 1813. Creada por Chris Van Dusen, y producida por Shonda Rhimes, productora de otras series de éxito como Grey's Anatomy, se basa en las novelas del mismo nombre de Julia Quinn.

En una serie de época, el vestuario cobra gran importancia, pues los personajes se deben ver creíbles en su papel. Para este ambicioso proyecto hizo falta un equipo de 238 personas, capitaneado por la directora de vestuario Ellen Mirojnick, que creó 7.500 piezas originales. Desde vestidos a tocados y joyas. Cinco meses de preparación para tres meses de rodaje. Solo su protagonista, Daphne Bridgerton, luce 104 vestidos en los ocho capítulos de la primera temporada.

Pero, ¿cuánto hay de real en los vestidos y trajes de la serie? "No nos interesaba reflejar el universo de Jane Austen porque no es el típico drama histórico, sino un mundo más sexy", compartió Mirojnick en una entrevista con Vogue. "Entendí que tenía que interpretar un período, dándole una vuelta accesible a la mirada actual, siempre conservando la autenticidad de los diseños de la época en la que la serie está ambientada". Y aunque hay ciertas prendas que guardan parecido con las propias de Inglaterra a comienzos del siglo XIX, hay detalles que marcan enormes diferencias.

Los escotes

La moda de entonces era llevarlos cuadrados, pero las protagonistas los llevan más bajos y redondeados para marcar más curvas. "Esta serie es divertida y mucho más accesible que el típico drama de época, y es importante que las líneas del cuello estén abiertas para reflejar eso. Cuando se hace un primer plano, hay muchísima piel. Irradia belleza", explicó la diseñadora de vestuario. Mirojnick.

Curiosamente, los corsés que aparecen, sí se asemejan a los de la realidad, ya que en aquella época no se usaban los largos hasta la cintura, sino los cortos más parecidos al actual brasier. Aunque no se utilizaban sobre la piel desnuda, sino sobre una camisa.

Los colores

Además de adaptar el estilo de 1813 a las mujeres actuales, con cortes más modernos que podrían lucirse hoy en día, en la serie utilizaron colores que por aquel entonces no existían. El ejemplo más claro lo vemos en los vestidos de las hermanas Featherington, tonos ácidos, llamativos e intensos, con estrafalarios estampados, frente a los ropajes en gamas de azul pálido, plateado y verde de los Bridgerton.

"Es un mundo sofisticado de sastrería y tonos pastel. En contraste, los Featherington son una nueva familia, dinero nuevo, pero no tienen la educación del resto. En ellos todo es de estreno y brillante. Para ellos creamos una estética particular en contraste con los Bridgerton, para que se pueda entender quiénes son dentro de la sociedad", anotó la vestuarista. 

Frente a ellas, la protagonista Daphne Bridgerton, presume un vestuario que evoluciona con ella hacia tonos un poco más oscuros, sin salirse de la familia de los azules, siempre con delicados bordados, tules y sutiles toques de brillo que representan a la perfección la inocencia y curiosidad del personaje.

Los tejidos

Además de apostar por una paleta de colro más vibrante que la de la Inglaterra del siglo XIX e incluir otros cortes además del imperio, otra gran diferencia con la realidad es el uso de tules, organzas y bordados. En la época, la inspiración de las mujeres eran las túnicas de la edad griega, sencillas en colores blanco, beige y telas como la muselina y la seda.

Además, dotaron de movimiento a los trajes añadiendo una segunda capa de tejido sobre los patrones, generalmente de tul. "Mantuvimos la silueta de 1813, pero jugamos con el tinte y el material, añadiendo capas de abalorios o capas de seda sobre el tejido más denso para crear algo distinto, aunque no se llevara exactamente así", indicó Mirojnick.

Tocados y peinados

En la época real en la que se presenta la acción, las mujeres de clase alta no salían de casa sin su sombrero. Algo que para la diseñadora de vestuario estaba prohibido. "Nada de bonetes, pero les hicimos un guiño con los accesorios para el pelo", comentó. Sin embargo muchos personajes, además de tiaras y joyas, llevan tocados en el cabello. "Partimos de esa forma de media luna y creamos unas [piezas] de paja rematadas con flores o plumas que van colocadas en la parte superior de la cabeza". 

Tampoco llevar el pelo suelo era algo habitual en 1813, cuando las mujeres recogían el cabello al estilo griego peinado en rizos de apariencia natural con peinetas, horquillas y diademas. Las melenas recogidas y los amplio escotes las convertían en perfectos escaparates de importantes joyas.

Siluetas y mangas

Aunque casi todos los trajes se basan en el corte imperio, ceñido bajo el pecho y recto hasta los pies, el personaje de Portia, la matriarca de los Featherington, luce una silueta eduardiana, ceñido en la cintura y con un trasero más voluminoso, que s epuso de moda en 1880, unos 70 años después de cuando se desarrolla esta historia.

Tampoco la manga corta era habitual, pues a las mujeres de la época no les gustaba exponerse al sol.

El vestuario de la reina Charlotte

"Como un algodón de azúcar de todos los colores", así describe la directora de vestuario Ellen Mirojnick, a la reina Charlotte. Inspirada en el personaje real, esta monarca sí lucía ropa al estilo de la corte francesa, con voluminosos y recargados vestidos. "En su caso sí innovamos en la combinación de colores y en los accesorios y pelucas que lleva en el pelo".