El estilista tomó unas tijeras en el gimnasio para poder cumplir con su trabajo.

Por Yolaine Díaz
Octubre 31, 2019
Anuncio

Las famosas siguen jugando con su melena y nosotras aquí tratando de mantenernos al tanto de sus locuras. Como ya hemos dicho, el pelo se ha convertido en la mejor herramienta para mantenerse vigente en el medio artístico. Por eso son muchas las celebridades que en los dos últimos años ha hecho de todo con su melena. Algunas le han atinado, otras no tanto. Lo cierto es que nos tienen a todos bien entretenidos esperando con qué nos van a sorprender. Hemos visto como han ido de pelo marrón a rubias tal y como hace unos meses lo hizo Clarissa Molina, un cambio que le duró poco porque ya tiene de vuelta su querido tono oscuro. Otras han decidido cortarlo y hacerse un moderno bob, como fue el caso de Jennifer López y de las Kardashian/Jenner pues esperamos lo que sea y cuando sea. Ahora bien, tenemos que admitir que lo que acaba de hacer Kim Kardashian sí que nos sorprendió.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍNLa socialité, quien nos tiene acostumbrados a verla con diferentes tonos de cabello, al igual que todos los tipos de largo, hizo algo que ni ella misma podía creer. Resulta que sin pensarlo dos veces permitió que Chris Appleton, su peluquero de cabecera, le cortara el cabello en un estacionamiento. ¡Omg! Y por supuesto que documentó el momento para las redes.

“Ok, ¿qué haces cuando necesitas un corte de pelo en medio del camino? Llamas a Chris y el pide tijeras prestadas en el gimnasio. Ahora estamos en el estacionamiento de un complejo de edificios en Hollywood”, explica Kardashian en el video que subió el estilista a su cuenta de Instagram. “Lo hicimos muy corto hoy más temprano. Yo le hice la vida de cuadritos hoy [a Chris]. Ahí está, ¡capas! Nadie se enterará. No dejamos rastros”.

La socialité tiene el pelo corto, así que asumimos que lo que cortó el estilista con tijeras que no son para el pelo, fueron extensiones. ¿A quién se le ocurre eso? Pues a una Kardashian. Qué bueno es tener dinero y poder llamar al estilista cuando sea. ¡Ah la buena vida!