Los duques de Cambridge, en esta ocasión sin sus hijos, acompañaron a la reina Isabel a misa en Sandringham y allí coincidieron con Rose Hunbury, marquesa de Cholmondeley, una de las figuras favoritas de los tabloides británicos.

By Nuria Domenech
January 06, 2020

Poco a poco el mundo va volviendo a la normalidad después de las fiestas de Navidad. Ayer pudimos ver a los duques de Cambridge acompañando a la reina Isabel a su habitual misa de los domingos en la iglesia de Sandringham, Santa María Magdalena, que marca el final de la estancia de la monarca en su casa de campo de Norfolk.

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La abuela de William acudió a la iglesia ataviada de un color vivo morado muy favorecedor, con uno de sus clásicos estilos monocromos y de un tono fácilmente visible para que, como asegura su estilista, esté siempre localizable a golpe de vista.

Kate Middleton destacó una vez más por su elegancia, vistiendo un marcado abrigo que dejaba ver su estilizada silueta y que tenía los tonos de la cinta de plumas que rodeaba su sombrero. Completó su atuendo con unas botas de ante color chocolate de tacón alto.

Su fabuloso y favorecedor sombrero azul de Hicks & Brown fue lo más admirado de su look. Este en particular recuerda a los de su tía política, Sofía de Wessex, quien le asesora en sus estilismos. Para esta ocasión, la duquesa dejó su melena suelta bajo el sombrero, lo que le daba un toque más bohemio.

Entre los asistentes ayer, además de los papás de Kate Middleton, se encontraba la mismísima Rose Hunbury. La marquesa de Cholmondeley iba ataviada con un largo abrigo azul y un invernal gorrito. Su esposo, David Rocksavage, es 23 años mayor que ella y uno de los nobles más acaudalados del Reino Unido . El valor del patrimonio del marqués ronda los 150 millones de dólares.

Pese a que Rose Hunbury adquirió el título de marquesa gracias a su boda, su familia estuvo siempre muy conectada con los Windsor. Su propia abuela fue dama de honor en la boda de la reina Isabel. Entre las residencias de este multimillonario matrimonio se encuentra su fabulosa mansión del siglo XVIII, Houghton Hall, muy cerca de Anmer Hall, la casa de campo de los duques de Cambridge en Sandringham.

La exmodelo y Kate Middleton eran, además de vecinas en Sandringham, muy buenas amigas… Hasta que la sombra de una supuesta infidelidad del príncipe William con la espigada Rose a principios del año pasado fomentada y alimentada por los tabloides británicos, causó un enorme revuelo mediático y se comenta que produjo un distanciamiento notable entre ambas familias.

El hecho de volver a ver los marqueses en el círculo más cercano a la reina este domingo parece indicar que la amistad entre los duques de Cambridge y los marqueses de Cholmondeley continúa sin fisuras.

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