La conductora dominicana se sentó en la silla de Jomari Goyso, donde reflexionó sobre la discriminación que ha sufrido por su físico y el miedo de pasar sus complejos a su hijo Gennaro.
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Francisca Lachapel es una mujer exitosa que sirve de ejemplo para muchas otras personas. Con su tesón y esfuerzo, ha logrado cumplir muchos de sus sueños, demostrando que nada es imposible si te lo propones y trabajas duro.

Aunque sus comienzos en Nuestra belleza latina no fueron fáciles, la dominicana no se rindió, y se alzó con la Corona de la competencia, ampliando su currículo con rapidez y convirtiéndose en comediante y copresentadora hasta llegar a su posición actual en Univisión. 

Felizmente casada y mamá de Gennaro, la también modelo atraviesa uno de los momentos más dulces de su vida. Ahora se ha sentado en la silla del estilista de celebridades Jomari Goyso no solo para ponerse guapa, sino para confesarse sobre algunos temas delicados como el racismo o la discriminación. 

Muy temprano en la mañana y sin una gota de maquillaje, la estrella dominicana comenta con Goyso mientras él le coloca unas extensiones de cabello. "Si yo hubiera tenido la mentalidad que tengo ahora nunca me hubiera puesto ni extensiones ni me hubiera laciado el cabello", apunta Lachapel mientras recuerda que ella no se sentía la más bella de NBL ni nadie en el programa la llamó nunca "bella".  

El estilista español afirma que a diferencia de Francisca, él ha crecido lejos de las ideas de "pelo malo" o que "una piel es mejor"; y que para él no existen esas diferencias, a lo que Lachapel responde. "Nunca he hablado de este tema pero, el rechazo es tan fuerte hacia como te ven, tu color piel, tu cabello… que tú no recuerdas el momento en el que empiezas a rechazarte, a odiarte a ti misma o odiar tus cualidades físicas", anota. "Es tan cotidiano, pasa todos los días dentro de la misma familia, de la gente con la te mueves, que no te das cuenta cuando empiezas a hacerlo. De repente es solamente un sentimiento de que no me gusta esto de mí, no me siento bonita, si tuviera esto así…" concluye.

La copresentadora de Despierta América (Univisión) reconoce que ha cambiado "el chip" desde que es madre de Gennaro y que tiene muchos complejos que superar para dar ejemplo a su pequeño. "Yo quiero que Gennaro viva con libertad, que sea feliz independientemente de cómo se vea, que entienda que él es perfecto en toda la extensión de la palabra. Me da terror  pasarle ese tipo de complejos que siento que se han pasado de generación en generación", reconoce. 

Respecto al racismo vivido en su infancia relata. "Siempre fui la negrita chula de mi casa. Pero cuando sales al mundo y empiezas a ir por la vida te das cuenta de que la diferencia está bien marcada. Que los beneficios y oportunidades favorecen más a un grupo que a otro. Y de repente, lo que te decía tu mama de 'negrita linda' ya no quieres que te lo diga más, empiezas a entender que hay algo malo con eso". 

Mientras el estilista le aplica el maquillaje tras terminar el peinado, la creadora de Mela La Melaza nos deja una reflexión sobre el cabello natural. "Siempre he querido subir un video hablando de mi cabello porque yo me alisé cuando tenía 11. Se lo pedí  a mi mama de regalo de cumpleaños. Yo hubiese querido poder hacerme otro de esos cambios porque quería jugar con los looks y ser atrevida, pero había una necesidad de ser aceptada. Creo que eso todo el mundo lo debe entender".