Por suerte ya la piel de la editora está casi como antes.

By Yolaine Díaz
February 26, 2019 02:52 PM

Para una editora de belleza es muy normal probar nuevos productos, experimentar con nuevas tecnologías y hacerse faciales, especialmente los que usan las famosas. Es por eso por lo que a la hora de recibir una invitación para un facial con un especialista o en una estética de renombre, la mayoría no titubea en aceptar. Por suerte, la casi todas las experiencias son placenteras y digo casi porque a veces el tanto probar no le hace nada bien a la piel y muchas veces terminamos peor de lo que pudiéramos imaginarnos. Eso fue exactamente lo que le pasó a Heather Muir, editora de belleza de las revistas Health y Real Simple.

Resulta que hace unas semanas Muir recibió una invitación para recibir un facial de alfombra roja, o mejor dicho un tratamiento que las celebridades normalmente se hacen justo antes de alguna alfombra importante para tener la piel más lozana y radiante. Por lo mismo la editora no dudó en probar esta supuesta maravilla y ver por sí misma los resultados. Sin embargo, su experiencia prácticamente la dejó traumatizada.

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“Yo confío mi piel, mi cabello y mi cuerpo a extraños pensando que por mi trabajo solo voy a recibir lo mejor. Muchas veces durante este facial me sentí incómoda y expresé que sentía como si mi piel se estuviera quemando, como si estuviera en llamas. Me dijeron que probablemente mi piel era sensible”, escribió la editora junto a varias fotos de su cara que más bien parecía que había sido atacada por un gato. “Cuando fui al baño a cambiarme vi mi piel roja, maltratada. Yo sabía que algo me estaba pasando. Me dijeron, ‘bueno eso es lo que estás supuesta a promover’, que bebiera mucha agua y que me pusiera unas cápsulas de aceite que me dieron”.

Muir no se descuidó y de inmediato hizo una cita con su dermatóloga, quien le recetó una crema que poco a poco la ayudó a restaurar la piel. Ahora la piel de la editora ya luce radiante y libre de rasguños como antes.

Por las semanas siguientes al facial, Muir estuvo usando la crema Luxamend, recetada por su doctora, quien además le afirmó que por suerte no le quedarían marcas ni cicatrices.

“Cuando sientas que algo está mal, tienes que prestarle atención a tus instintos”, le dijo la editora a una publicación. “Yo le dije varias veces que me sentía incómoda, pero nunca le dije que parara y la verdad es que me arrepiento de no haberlo hecho”.

Esta experiencia nos sirve a todas como experiencia a la hora de someternos a algún tratamiento de belleza, por más recomendado y popular que parezca. ¿Te ha pasado algo similar?

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