Por Irene San Segundo
Octubre 09, 2018
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Meghan Markle y la reina Letizia de España no son las únicas royals que han pasado del mundo del espectáculo y los flashes a la realeza. Conoce la historia de Keisha Omilana, la modelo californiana que ha conquistado el corazón del príncipe de Adekunle Adebayo de Nigeria.

Al terminar el instituto, Omilana se trasladó a Chicago para estudiar diseño de moda y fue allí donde, después de sustituir a una amiga en un trabajo de modelaje, pasó de diseñar ropa o desfilar con ella. Y el resto es historia…

Además de desfilar en las capitales de la moda y convertirse en la primera modelo afroamericana que protagonizó tres anuncios de Pantene seguidos, también ha sido imagen de grandes firmas de belleza como L´Oréal, Maybelline, Revlon y Covergirl y ha aparecido en programas de televisión, como 30 Rock y SNL.

Según confesó a la revista Essence, la modelo conoció a su ahora marido cuando se perdió de camino a un casting. “Estaba al teléfono con mi agente intentando de encontrar la dirección y él estaba en una reunión en el [hotel] W y me vio desde dentro. Salió de la reunión y salió a la calle y esperó 45 minutos para decirme “Eres la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida. ¿Me harías el honor de darme tu número?”, recuerda.

Después de conocer a su príncipe azul, casarse y mudarse a Londres donde ahora vive con su familia, la ex modelo se ha convertido en una embajadora del cabello afro natural. En 2017 fundó el proyecto A Crown of Curls, un taller público desde el que enseña a hombres mujeres y niños negros y de raza mixta a cuidar el cabello afro.

“Mi principal clientela son mujeres en parejas interraciales que no saben cómo lidiar con los rizos de sus hijas. Y lo que más disfruto es ver a una niña mirarse en el espejo y que le encante su cabello, aunque sea tan distinto al de su madre. Creo firmemente que quererte a ti misma también pasa por amar tu pelo”, ha explicado en una entrevista publicada en el diario El País.

Y es que, como ha reconocido en esa conversación, la naturaleza de su cabello siempre fue para ella un obstáculo en el trabajo debido a la falta de diversidad que imperaba en la industria.

“Mi agente me llamaba: ‘El cliente quiere trabajar contigo, pero dicen que tu pelo es muy salvaje. ¿Puedes hacer algo con él?'. Te obligaban constantemente a pensar que había algo de ti misma que tenías que cambiar”, recuerda.