June 26, 2018 12:59 PM

No te dejes engañar por el nombre. Las prendas de esta marca danesa super moderna y chic es elegante, sencilla, de líneas clásicas y colores pastel, pero sobre todo con corazón. Hablamos con sus fundadoras, Veronica y Louise, que han creado un modelo de negocio único con el que además de hacer prendas más que apetecibles e intemporales ayudan a mujeres encarceladas en Cuzco a ganar un salario digno y encontrar una motivación en su día a día. No te pierdas su historia de moda diferente e inspiradora. 

¿Cómo y cuándo se te ocurrió esta idea de negocio? 

Hace unos años estaba viviendo en Kenia trabajando con una organización que distribuía la copa menstrual a mujeres africanas que no pueden permitirse productos de higiene íntima. Empecé a interesarme en porqué las mujeres de Nairobi estaban en prisión y cómo era esa prisión, qué hacían ahí dentro y cómo podían salir. Hablé con el encargado de una cárcel y fui a visitarla. 

Cortesía de Carcel

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones?

Era muy obvio que la razón por la que [esas mujeres] estaban ahí estaba relacionada con la pobreza: tráfico de drogas, prostitución, la mayoría eran del campo y tiene un nivel de educación muy bajo y cuando salen de la cárcel son todavía más pobres que cuando entraron. También me di cuenta de que esto pasaba en todo el mundo y que había un aumento muy rápido del número de mujeres encarceladas en los países en desarrollo y  mi lado emprendedor pensó que si puedes contribuir con educación, diseño y buenos materiales puedes transformar esos años en la cárcel en buenos trabajos, con un salario justo, nuevas habilidades y tener algo por lo que levantarte cada mañana, pero también la oportunidad de mantenerte a ti misma y a tu familia y ahorrar para cuando salgas. Así es como empezó todo.

¿Por qué decides empezar Perú?

Intenté empezar en Nairobi, pero no encontraba materiales naturales propios del país con los que pudiera trabajar. Para que esto fuera un éxito tenía que crear un producto que la gente realmente quiera tener, no que lo compren por pena o por ayudar a alguien. Muchos de estos países con tasas altas de pobreza también tienen materiales naturales y tradiciones [textiles] fantásticas, artesanías que se han transmitido especialmente entre mujeres de generación a generación. Entonces volví a Dinamarca y empecé a buscar destinos que tuvieran tasas muy altas de mujeres encarceladas combinadas con los mejores materiales del mundo y tradiciones artesanales. Y así, Perú estaba en el número uno de mi lista por la lana de alpaca y al mismo tiempo porque Perú tiene muchas mujeres que han sido víctimas del tráfico de drogas y que tienen condenas de entre 5 y 17 años y son además las mejores tejedoras del mundo.

Cortesía de Carcel

¿Cómo empezó el proyecto allí?

Me reuní con el presidente del sistema de prisiones de Perú y le pareció genial. Básicamente me dijo que necesitaba que el sector privado diera un paso y diera buenos trabajos. Viajé por Perú con mi familia visitando cárceles y decidí empezar en Cuzco porque la alpaca viene de ahí y hay tradición de trabajar con máquinas caseras. Así empezamos en Perú.

¿Siempre supiste que querías hacer este track suit de alpaca y las camisetas?

No. Menos mal que no estoy sola. Yo tuve la idea y tengo mucha iniciativa, pero mi socia, Louise, es la diseñadora. Después de mi primer viaje a Perú le dije“¿quieres  echarle un vistazo a esto?. Ella es muy buena con productos de lujo y yo sabía que quería hacer algo que realmente representara el diseño danés, que es de muy buena calidad, no está sujeto a modas de 30 segundos y está hecho para durar y ella es buenísima en eso. Entonces aceptó y ella lo diseña todo.

 

Solo un año después de la creación de la marca Cárcel está a la venta en Net à Porter, ¿cómo lo habéis conseguido?

¡Es genial! Empezamos a vender nuestro producto el pasado agosto en la Semana de la moda de Copenhague y somos una compañía que intenta hacer las cosas diferentes en muchos aspectos: no solo que producimos en la cárcel, tampoco tenemos temporadas, vendemos directamente al consumidor por Internet, intentamos eliminar residuos en nuestra cadena de producción fabricando solo lotes pequeños cuando los clientes los encargan. Es una manera diferente de hacer moda y es fantástico que una compañía tan grande y con tanto alcance como net à porter acepte una marca que trabaja de una forma diferente. Nos da una plataforma muy grande y obviamente cuanta más demanda tengamos podemos dar trabajo a más mujeres.

¿Cuál es el siguiente paso para Cárcel?

Ahora estamos empezando en Tailandia a trabajar con seda, empezando en la prisión de chiang mai y en las próximas semanas vamos a empezar la producción. Mi idea es ampliar la marca a unos 5 países con sus 5 tejidos y tradiciones artesanales y construir una marca en la que la gente puede confiar por su calidad y valor y demostrar que se puede tener éxito comercial y tener un impacto social al mismo tiempo y que otras empresas vean que el modelo funciona y se unan al movimiento de cambio. Faltan alternativas éticas y cool. 

¿Es importante la sostenibilidad para tu marca? 

Es la esencia de lo que somos. Cuando empiezas de cero es un lujo porque no tienes que reinventar una maquinaria, es un lujo y una responsabilidad. La industria de la moda es una de las más contaminantes y eso tiene que cambiar. Mi meta es crear una cadena de producción que se trate de solucionar problemas en lugar de crearlos.

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