Estos latinos volvieron a nacer pero algunos de sus familiares no vivieron para contarlo. Así recuerdan la peor pesadilla de sus vidas.

By Teresa Aranguez
August 07, 2019 11:34 AM

Muchas sonrisas, sueños y proyectos fueron aniquilados este primer fatídico fin de semana de agosto. Dos tiroteos masivos en Estados Unidos, uno en El Paso, Texas y otro en Dayton, Ohio, marcaron la vida de centenares de personas para siempre.

Días después de la pesadilla, ¿qué piensan, sienten y, sobre todo, cómo se encuentran algunos de los afectados? El programa Al Rojo Vivo de María Celeste Arrarás hizo una excelente labor de investigación que nos acercó un poquito más a esas personas que milagrosamente se salvaron de lo peor.

Son historias de latinos que han visto sus vidas truncadas por la pérdida de familiares y por las heridas que ellos mismos recibieron tras los impactos de bala.

Uno de los casos más impactantes es el de Javier, el joven que falleció receptor de uno de esos tiros. Su tío, Octavio Ramiro Lizarde, también hospitalizado y víctima de esta masacre, sobrevivió para contarlo. Pero su pena al despertar fue saber que su sobrino no corrió la misma suerte.

Con dolor e impotencia también se expresó ante las cámaras Nicolasa Velázquez. Ella logró salir adelante, pero no su esposo Juan por más de treinta años. “Que acaben ya con eso y no tengamos tanta violencia”, suplicaba desde su cama del hospital.

Otro caso desgarrador es el de Maribel. La mujer recibía un balazo mientras se ganaba la vida dignamente vendiendo botellas de agua fresca en la puerta de Walmart. Este fue su testimonio para el programa Noticias Telemundo.

“Puso más balas, caminó hacia nosotros y nos disparó sin piedad”, comienza el terrible relato de esta mujer cuyo rostro de sufrimiento dice aún más que sus palabras.

Estos son tan sólo algunos de los valientes que a pesar de la dura experiencia apuestan por un cambio de paz, no violencia y unión. Los testimonios siguen saliendo no sólo de quienes fueron víctimas de bala sino de quienes lo vieron desde fuera.

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Es el ejemplo de Ana Vitela. Ella se dirigía al centro comercial a comprar unas cosas, como las decenas de personas que allí se encontraban ese sábado. Fue la rápida reacción de su hijo Eduardo de nueve años lo que salvó la vida de esta mujer que presa del pánico no supo qué hacer.

“Le dije ‘mamá ándele córrele, están tirando balazos y la jalé de la mano”, dice el niño al reportero del noticiero. Su gesto rápido y valiente evitó un disgusto mayor en la familia.

Cada día se conocen nuevos y admirables casos de estos pequeños grandes héroes y heroínas que lograron sobrevivir a uno de los episodios más duros de su vida. Otros lo intentaron pero no pudieron. Nuestro recuerdo y respeto es para ellos y sus familiares.

 

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