Las polémicas por el viaje de Eric Trump a Uruguay y la disputa entre la familia con las tiendas Nordstrom abren el debate de si el presidente podrá separar su intereses políticos y financieros.

Por Andrés Rubiano
Febrero 14, 2017
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No han sido fáciles los primeros días como presidente de los Estados Unidos para Donald Trump y la reciente polémica desatada por el comentado viaje de Eric Trump a Uruguay parece revivir el debate de si la familia presidencial podrá separar sus intereses económicos y políticos.

Durante sus campaña a la presidencia, la pregunta de si Trump aprovecharía su posición en la Casa Blanca para dar un empujón a su imperio de finca raíz fue siempre una constante, a lo que el magante aseguró en repetidas ocasiones que no sería así.

Pero tal parece que la realidad resulta muy diferente a lo que el presidente aseguró en su carrera por el Despacho Oval, ya que su intervención en la disputa de su hija Ivanka Trump con las tiendas Nordstrom y el criticado viaje de negocios a Uruguay que realizó su hijo serían claros ejemplos de lo difícil que le resultará al mandatario desvincularse por completo de su vida como empresario.

Según lo reveló hace algunos días el diario The Washington Post, el viaje de Eric habría costado a los contribuyentes estadounidenses por lo menos $97,830, valor del alojamiento del servicio secreto y funcionarios de la embajada que acompañaron a Trump a la ciudad de Punta del Este.

El imperio de la familia presidencial tiene muchos intereses en la ciudad uruguaya, ya que se encuentran en medio de la construcción de una lujosa torre de apartamentos frente a la playa y que por supuesto lleva como nombre el emblemático apellido de la familia en letras doradas.

En declaraciones entregadas a CNN Español por el periodista del diario El País Marcelo Gallardo, el precio del metro cuadrado de la edificación habría aumentado en un 30% de su costo inicial luego de que Trump se convirtió en el primer mandatario de los Estados Unidos.

Según The Washington Post, este ha sido un claro ejemplo de cómo para la familia del presidente será casi imposible mantener separados sus negocios de su rol político. Agregando además que en esta ocasión, las agencias del gobierno se vieron obligadas a pagar por gastos operativos de sus negocios y que al final “ayudan a que el presidente sea más rico”.

$88,320 habría sido el total pagado por el hospedaje los miembros del servicio secreto, a lo que se añaden $9,510 por el costo del alojamiento de los miembros de la embajada Uruguaya que se desplazaron hasta el popular balneario suramericano.

El principal objetivo del viaje de Eric, que habría ocurrido en los primeros días del 2017, fue impulsar entre inversionistas el nuevo proyecto de su familia en Uruguay.