Las autoridades de Wisconsin aseguran que el responsable de la muerte de la doctora Beth Potter y su esposo Robin Carre es el novio de su hija, al que habían expulsado de su casa.

Por Isis Sauceda/Los Angeles
Abril 09, 2020
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Una doctora de Wisconsin y su esposo fueron encontrados muertos momentos después de sacar a su hija y su novio de su casa por no acatar las reglas de distanciamiento social.

Vecinos que se ejercitaban cerca del área de la Universidad de Wisconsin encontraron el pasado 31 de marzo los cuerpos de Beth Potter y Robin Carre cubiertos en sangre dentro de una zanja, con casquillos de bala a su alrededor, según medios locales.

Tras la investigación policial, las autoridades arrestaron a dos jóvenes de 18 años que conocían a la pareja. Uno de ellos resultó ser Khari Sanford, novio de la hija de las víctimas y quien había presumido de lo ocurrido ante sus amigos, de acuerdo a los documentos judiciales obtenidos por People.

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En su informe, las autoridades aseguran que la codicia fue el móvil que motivó el asesinato. Sanford se había percatado de que las víctimas mantenían miles de dólares en efectivo en su casa a través de su hija Miriam Potter Carre, con quien mantenía una relación sentimental.

Fue entonces cuando Sanford, juntos a su cómplice Ali’jah Larrue, prepararon el crimen para robar a la pareja antes de secuestrarla y finalmente ejecutarla. Los delincuentes fueron arrestados esta semana bajo dos cargos criminales de asesinato intencional en primer grado.

Las autoridades cuentan en la documentación que la doctora y su esposo habían echado a Sanford y su hija de su casa por ignorar las reglas de distanciamiento social impuestas por la pandemia del coronavirus, ya que la víctima estaba preocupada por su salud debido a que sufría una dolencian que la ponía en riesgo.

La pareja rentó un departamento para su hija y su novio que encontró en el sitio de rentas temporales Airbnb. Pero aparentemente no fue suficiente para Miriam, quien expresó su inconformidad a sus padres, según las autoridades.

Tiempo más tarde, los cuerpos de las víctimas fueron encontrados con un balazo en la cabeza cada uno.

Inicialmente, la doctora nu murió al instante de recibir el disparo y seguía con vida al llegar al hospital, donde finalmente falleció.

Cuando se puso en marcha la investigación, Miriam se mantuvo leal a su novio y aseguró haber estado con él en el departamento alquilado la noche de los asesinatos.

Sin embargo, la investigación policial y las declaraciones de varios testigos contradicen su testimonio. Uno de los testigos asegura que Sanford confesó haber cometido el crimen.

De ser encontrados culpables, los jóvenes podrían pasar el resto de sus vidas tras las rejas.