El pequeño Gabriel Taye aparentemente no soportó el acoso que sufría en su escuela primaria y decidió quitarse la vida. Ahora sus padres han demandado al distrito escolar por supuestamente no informarles de lo que estaba pasando.

el distrito escolar de Cincinnati enfrentará la justicia por no reportar el abuso.

Por Isis Sauceda / L.A.
Diciembre 05, 2019
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Un pequeño de ocho años se quitó la vida impulsado aparentemente por no soportar más ser el blanco del acoso de sus compañero de escuela.

Gabriel Taye se suicidó dos días después de haber sido agredido en el baño de la escuela hasta el punto desabre perdido el conocimiento por varios minutos. Ahora, sus padres han interpuesto una demanda legal en contra de la escuela Carson Elementary en el distrito escolar de Cincinnati, OH, por muerte injustificada y comportamiento agresivo.

Entre otras colas, alegan que los responsables del centro de primaria no les advirtieron de lo que les estaba sucediendo a Gabriel, su único hijo.

“Estos padres no tenían idea cuan peligrosa era su escuela de tercer grado”, expuso la abogada de los padres, Jennifer L. Branch, en la demanda. “No tenían idea de lo que pasaba en la escuela Carson Elementary”.

De acuerdo a un vídeo presentado como evidencia, el pequeño Gabriel acudió al baño el 24 de enero del 2017. Al entrar saludó con la mano a otro estudiante e inesperadamente cayó al piso. Sus piernas quedaron visiblemente en cámara a la entrada del baño y se puede observar cómo otros estudiantes lo rodeaban y pisoteaban.

Finalmente, personal administrativo llegó al baño para socorrerlo. Tras ser revisado por la enfermera del centro, Gabriel se levantó y lo llevaron a otra parte de la escuela.

SegúnThe Washington Post, un detective de homicidios que examinó el el vídeo determinó que un estudiante que portaba una chaqueta roja y gris golpeó a otro en el estómago y a un tercero en la cara de una manera agresiva antes de que Gabriel entrara al baño. Cuando Gabriel entró, el estudiante lo jaló hasta hacerlo caer al piso.

“[El estudiante parecía] celebrar y alegrarse de su comportamiento”, escribió el detective Eric Karaguleff en un correo electrónico envido al director asistente de la escuela.

De acuerdo al detective, los estudiantes se burlaron y patearon a Gabriel por alrededor de cinco minutos, mientras yacía inconsciente.

“Fui testigo de un comportamiento que creo es bullying y que puede elevarse a nivel de asalto criminal, pero debido a la aparente edad de los niños involucrados, mi opinión actual es que podría ser mejor tratarlo apropiadamente al nivel escolar”, escribió el detective en su correo.

Luego de la agresión, la enfermera de la escuela aseguró a la mamá de Gabriel, Cornelia Reynolds, que el niño se había desmayado y que sus signos vitales estaban bien, sin mencionar el incidente, según la demanda.

Reynolds, por su parte, preguntó a su hijo qué había sucedido, pero Gabriel aseguró que solo recordaba que se había caído y lastimado el vientre.

Esa noche, el pequeño vomitó dos veces, por lo que su madre lo llevó al hospital y lo mantuvo en casa al siguiente día. El día después, lo envió a la escuela, una decisión que no hubiera tomado de haber sabido lo que pasó en el baño, asegura la demanda.

El día que Gabriel regresó a la escuela, dos niños le robaron su botella de agua e intentaron tirarla por el inodoro, lo que el pequeño reportó a su maestra, quien no le tomó importancia al incidente debido a que no estaba enterada del altercado en el baño, según la demanda. Esa noche Gabriel se suicidó.

Los abogados del distrito escolar respondieron a la querella asegurando que el centro escolar no era el responsable de la muerte del pequeño. Al contrario, señalaron, el personal estuvo atento y actuó de manera responsable ante la situación en cumplimiento de las políticas pertinentes a estos casos.