Carmen Quintero, quien trabaja como supervisora en un almacén que distribuye máscaras N-95 en California, recibió una cuenta de $1,840 tras ella pedir hacerse una prueba de coronavirus. Los detalles del caso.

Por Lena Hansen
Julio 01, 2020
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Debido a una tos severa y al ver que estaba perdiendo la voz, Carmen Quintero, que trabaja en California como supervisora en un almacén que distribuye máscaras N95 —las mismas que ayudan a proteger contra el coronavirus— fue enviada a casa por una empleada del departamento de recursos humanos, según reporta KHN (Kaiser Health News). "Me dijeron que no podía regresar hasta que me hiciera la prueba", dijo Quintero, quien debería probar con documentos que no tenía coronavirus.

Su doctor de cabecera le recomendó que fuera a la sala de emergencias de un hospital porque su clínica no tenía pruebas de coronavirus. El centro médico Corona Regional queda cerca de su casa en Corona, California, y ahí una enfermera le hizo una radiografía del pecho y examinó su respiración. Sin embargo, el hospital tampoco tenía pruebas de coronavirus y la enfermera le dijo que fuera al departamento de salud del condado de Riverside. Allí, una profesional de salud pública le dio un número 1-800 para llamar a hacer una cita para la prueba, la cual le dieron para el 7 de abril, más de dos semanas después de que llamó.

Carmen Quintero
HEIDI DE MARCO/KHN

En el hospital le dieron una nota del doctor diciendo que no fuera a trabajar por una semana y que se mantuviera aislada en casa si vivía con personas mayores de edad. Quintero vive con su abuela de 84 años y con los padres de su novia— ambos mayores de 65 años— y fue difícil, pero trató de mantenerse alejada de ellos para evitar que se contagiaran. Consideró irse sola a un hotel, pero no podía costearse una semana entera de hospedaje. Solo le pagaron tres días de enfermedad y tuvo que tomarse vacaciones el resto de la semana que estuvo en casa. Nadie más en su hogar se sentía mal y al ella sentirse mejor decidió no hacerse la prueba de coronavirus el 7 de abril, cuando tenía la cita.

Luego le llegó la cuenta médica. Corona Regional Medical Center le cobró $1,010 y Corona Regional Emergency Medical Associates le cobró $830 adicionales por los servicios prestados. Quintero tiene un seguro médico, Anthem Blue Cross, con un deducible anual de $3,500 y no podía creerlo cuando recibió esa factura, ya que pensaba que todos los exámenes relacionados con el coronavirus eran gratis. "No creo que esto sea justo porque yo fui ahí para que me hicieran un test", dijo.

Quintero asegura que su seguro médico Anthem Blue Cross se negó a reducir la cantidad de la factura. Si bien algunos estados ofrecen exámenes gratuitos para descartar la neumonía y la influenza —ya que estas enfermedades se confunden fácilmente con los síntomas de la COVID-19— California no es uno de esos estados. Finalmente, ella se comprometió a pagar $100 al mes hasta pagar la cuenta médica: $50 al hospital y $50 a los doctores.

Cada vez que Quintero llega a su casa del trabajo lava su ropa y se lava las manos antes de acercarse a las personas con las que vive. Si bien el Gobierno estadounidense ha prometido a sus ciudadanos que no tendrán que pagar por las pruebas de coronavirus, hay que tener cuidado con otros exámenes médicos relacionados que le puedan realizar en las salas de emergencia de los hospitales, ya que estos no serán gratuitos.

Si necesitas información actualizada sobre la COVID-19, sus síntomas, tratamiento, etc., por favor visita el sitio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que ofrece servicio en español: www.cdc.gov/spanish/index.html