Por medio de su labor en Queens, esta colombiana le brinda un plato de comida a miles de personas que lo necesitan en la ciudad de Nueva York.

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En abril del 2020, la colombiana Sofía Moncayo acudió a su iglesia, Mosaic West Church, de Queens, NY, con una propuesta: habían llegado a sus manos pañales y fórmula para bebés, ¿querrían repartirlos en la despensa que su centro comunitario había montado para proveer alimentos gratuitos a su comunidad, tan afectada por la COVID-19? "De ahí ya no me fui", cuenta Moncayo, una de las líderes de este esfuerzo que reparte comida los lunes, miércoles y viernes en esta iglesia del barrio de Sunnyside. "Mi primera semana fue terrible. Se nos acabó todo; [fue] horrible pensar que habían personas que iban a llegar y no iban a tener comida", dice la contable de 44 años y madre de tres hijos. "Me fui varias veces al supermercado con una tarjeta de crédito propia y compré, y cuando llegué a la casa dije: 'Wow, yo no voy a poder sostener esto'".

Sofia Moncayo
La crisis económica derivada de la pandemia se hace visible en las largas colas frente a centros de distribución de alimentos como este de Nueva York, que pide más ayuda.
| Credit: Ciro Gutiérrez

Manos a la obra, Moncayo recaudó fondos en una página de Facebook —en tres meses se reunieron $42,300 y siguen aceptando donaciones en mosaicchurchnyc.churchcenter.com— y tocó puertas para encontrar aliados y donaciones de lugares como la cooperativa agrícola Growing Soul y un restaurante local, The Skillman, que dijeron presente.

Sin embargo, despensas como la suya y otras miles del país necesitan hoy más víveres que nunca. Cuando empezaron, se podían contar unas 100 personas en la cola de la despensa de Mosaic; hoy la cifra asciende a 750 personas. "No me imaginaba 6 meses después estar haciendo esto, pero para muchas personas la situación está mucho más difícil; ahorita se acerca el frío", advierte Moncayo, quien ha visto pasar por su fila a profesionales desempleados (como ella, desde junio), personas mayores e indocumentadas, jornaleros y trabajadores de restaurantes cerrados que están pasando hambre.

Sofia Moncayo
"Es la diferencia entre hacer algo porque es un trabajo y porque es un llamado", opina Jessica Weiss, de Growing Soul, de la labor de Sofía Moncayo. "Ella aglutina a su comunidad".
| Credit: Ciro Gutiérrez

A quienes tienen la bendición de sentarse cada día en una mesa llena, Moncayo pide que se inspiren en sus voluntarios: "Ver el sufrimiento ajeno y personas que están dispuestas a ayudar con lo poco que tienen, le restaura a uno la fe un poquito más en la humanidad".