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February 10, 2017 07:33 PM

La administración Trump ha lanzado una serie de redadas, chequeos y controles de carretera en varios estados del país en las que se han detenido a un número indeterminado de indocumentados en los últimos dos días, aseguraron este viernes diferentes organizaciones proinmigrantes.

“En las últimas 24 horas, cientos de inmigrantes han sido asaltados y detenidos, y a miembros de la comunidad –tanto personas sin documentos de inmigración como ciudadanos estadounidenses- se les ha pedido sus documentos en puestos de control de carretera”, aseguraron en un comunicado de prensa las organizaciones Firm y United We Dream.

Las noticias de las detenciones han generado una enorme alarma entre la población sin papeles en todo el país, que teme que el presidente Donald Trump acabe cumpliendo su promesa de deportar a todos los 10 millones de indocumentados que se calcula viven en Estados Unidos.

Si bien el mismo mandatario matizó posteriormente que su prioridad era deportar a quienes resultaran un peligro, sus críticos señalan que recientes casos demuestran que entre los expulsados hay personas que no han cometido ningún delito.

Una portavoz del departamento de Seguridad Nacional confirmó al Washington Post que agentes de inmigración han llevado a cabo esta semana operativos en residencias y centros de trabajo en Atlanta, Los Ángeles y otras dos ciudades que no nombró, como parte de los trabajos “rutinarios” de las agencias.

Las organizaciones proinmigrantes aseguraron que también se efectuaron redadas en Vista, Pomona y Compton, California; Austin, Dallas y Pflugerville, Texas; Plant City, Florida; Alexandria y Annandale, Virginia; Charlotte y Burlington, Carolina del Norte, además de la región del valle del Hudson enNueva York y la ciudad de Wichita, en Kansas.

 

Entre los casos más dramáticos y que más alarma ha generado está el de Guadalupe García de Rayos, quien llegó a este país como una adolescente indocumentada de 14 años en 1996. La mujer de origen mexicano, que tiene dos hijos nacidos en Estados Unidos, fue detenida en una redada en el 2008 y acusada de robo de identidad por usar un número de Seguridad Social para trabajar que no era suyo.

Desde entonces comenzó un calvario migratorio que la mantuvo apelando una decisión de deportación a México. Finalmente, bajo la anterior administración, se le autorizó quedarse en el país con la condición de presentarse periódicamente en la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para la revisión de su caso.

Cuando fue el jueves, las autoridades la sorprendieron anunciándole se encontraba detenida y que sería inmediatamente deportada.

Su arresto ha desatado indignación y protestas alrededor del país, además de llenar de temor a millones de indocumentados que tienen una vida y familias establecidas en Estados Unidos.

 

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Aunque no hay cifras claras todavía y las autoridades no han dado ningún saldo, los defensores de los indocumentados aseguraron que solo en el área metropolitana de Los Ángeles se habrían dado más de 100 detenciones y el número podría llegar hasta 130.

La directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles, Angélica Salas, dijo a la agencia EFE que han recibido una cantidad de llamadas sobre operativos migratorios fuera de lo ordinario. “Llevamos 30 años trabajando con la comunidad y podemos decir, por nuestra experiencia, que lo de ayer no fue un día normal, y esto luce como una operación coordinada”.

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