Robert Durst, el millonario heredero de un imperio de bienes raíces —y presunto asesino en serie— murió en la cárcel a sus 78 años. Los detalles.
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Robert Durst murió en la cárcel a sus 78 años, reporta el diario The New York Post. El millonario heredero de un imperio de bienes raíces, venía de una de las familias más ricas de Nueva York, y fue encontrado culpable del asesinato de su amiga y confidente Susan Berman. Su abogado confirmó a ABC News que había muerto "por causas naturales". Su salud se había debilitado tras dar positivo el año pasado al coronavirus y tener que ser conectado a un respirador. También había batallado contra el cáncer de vejiga.

Fue sentenciado a cadena perpetua en octubre por la muerte de Berman y también fue acusado del asesinato en 1982 de su esposa Kathleen Durst, quien desapareció misteriosamente.

Durst fue acusado de matar a Berman a balazos en su apartamento en el 2000 para que ella no lo denunciara a las autoridades por matar a su primera esposa, Kathleen McCormack Durst, quien desapareció el 1 de febrero de 1982 en Nueva York. Su esposa era una estudiante de medicina que tenía 29 años cuando fue vista por última vez. La familia de Kathleen aseguró que ella había sido asesinada por su esposo, aunque él argumentó que ella lo había abandonado tras sufrir una crisis de salud mental. Años después Durst volvió a casarse, con Debrah Lee Charatan.

Robert Durst of the Durst Organization, Inc.
Credit: Bill Turnbull/NY Daily News Archive via Getty Images

En el 2001, fue perseguido por las autoridades después de que el cadáver mutilado de su vecino Morris Black fuera encontrado flotando en una bahía en Galveston, Texas, donde Durst estaba escondiéndose (y haciéndose pasar por una anciana muda bajo el nombre de Dorothy Ciner). Durst argumentó que había matado a Black en defensa propia.

Robert Durst
Credit: (Gary Coronado / Los Angeles Times via Getty Images)

Por su comportamiento errático fue reemplazado por su hermano Douglas como líder de la empresa familiar, reporta The New York Post. Después de años evadiendo el peso de la ley, Durst fue arrestado en el 2015 en un hotel en Nueva Orleans, donde según las autoridades se había hospedado bajo un nombre falso y tenía puesto una máscara de latex con otro rostro para no ser reconocido.

Su participación en el documental The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst ayudó a ponerlo tras las rejas, ya que según los fiscales hizo una confesión de su culpabilidad mientras tenía puesto un micrófono.