Según reportes, el tráfico de drogas es la ofensa más común para recibir una sentencia a cadena perpetua.

Por Isis Sauceda / L.A.
Diciembre 25, 2019
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El pasado mes de julio, Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue sentenciado a cadena perpetua, más una condena de más de 30 años de prisión, en una corte federal de Estados Unidos, por 10 cargos criminales. Pero, ¿qué significa esa sentencia para uno de los narcotraficantes más temidos y buscados a nivel global?

Según las estadísticas, en Estados Unidos uno de cada 2 mil criminales reciben cadena perpetua, y de acuerdo al The Sentencing Project o Proyecto Sentencia, una organización sin fines de lucro, más de 44 mil reclusos alrededor del país han sido sentenciados a 50 años o más de prisión. Sin embargo, el último reporte de la Comisión de Sentencias o Sentencing Commissiondel país, dicta que los fallos de este tipo son relativamente raros en el sistema federal de justicia. Actualmente, más de dos millones de personas se encuentran bajo el sistema carcelario de Estados Unidos, cumpliendo distintas condenas.

Pero una sentencia a cadena perpetua no necesariamente significa que el criminal no volverá a ver la luz del día. La mayoría tendrá la oportunidad de obtener libertad condicional luego de cumplir con cierto tiempo y reglamento tras las rejas.

Entre las ofensas más comunes que llevan a recibir este tipo de privativa de la libertad, actualmente está el tráfico de drogas, donde se involucran muertes, ya sea por asesinato o daños corporales por el uso de estupefacientes, y generalmente se da si el acusado tiene un récord criminal previo por la misma ofensa o ante un delito de gravedad.

De acuerdo al departamento de cortes de Estados Unidos, en el 2013, este tipo de casos constituyó al 48.1 por ciento de las sentencias a cadena perpetua. Según reportes, los prisioneros cumpliendo ese tipo de condenas en una cárcel de Estados Unidos, constituyen a una tercera parte de la población que enfrenta una sentencia similar alrededor del mundo.

Actualmente, los abogados de Guzmán buscan apelar la sentencia del narcotraficante, con el fin reducir su castigo para que algún día pueda volver a reunirse con su familia.