Los padres de Caleb Schwab, el niño de 10 años que murió decapitado en una atracción acuática en Kansas, hablaron por primera vez de la tragedia.

Por Mayra Mangal
Febrero 13, 2017
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Seis meses después de la tragedia que destrozó sus vidas, los padres del niño Caleb Schwab que murió decapitado en un tobogán de un parque de diversiones de Kansas City hablaron por primera vez del horrible momento que vivieron.

En una conmovedora entrevista con el programa Good Morning America (ABC), la familia aseguró que seguían “muy dolidos” por lo que pasó. “Seis [personas] fueron al parque y cinco volvieron a casa” , dijo conmovido el padre del pequeño de 10 años, Scott Schwab.

“Antes de que se echaran [por el tobogán] les dije: ‘Niños manténganse juntos'”, continuó el padre en su estremecedor relato. “Y [Caleb] me dijo ‘lo sé papá'”.

El primero en bajar por la atracción del parque acuático Schlitterbahn fue Nathan, de 12 años, hermano mayor del niño. Luego vino Caleb, quien bajó a toda velocidad por el temible tobogán Verrückt, que en alemán significa “loco” o “demente”, y que estaba considerado como el más alto del mundo.

Nathan, quien estaba esperando a su hermano al final del tobogán, comenzó a gritar “¡Salió volando del Verrückt, salió volando del Verrückt!”, recordó la madre, Michelle. Al escuchar los gritos de su hijo quiso acercarse al sitio, pero un hombre le impidió pasar diciéndole “no, créame, es mejor que no siga”.

La tragedia ocurrida el pasado 9 de agosto sacudió al país y expuso a la atención de los medios a la familia, que tuvo que lidiar con el interés de la prensa, una batalla legal con el parque y su duelo por la pérdida del pequeño Caleb.

Finalmente la familia llegó un acuerdo el sábado con los dueños del parque por una suma que no ha sido revelada y que beneficiará a los tres hermanos del pequeño Caleb.

“Es un accidente, pero hay responsabilidad porque alguien fue negligente”, dijo al programa el padre del menor.

Respecto a cómo están tratando de salir adelante, los Schwab aseguraron que lo primero es mantener la memoria de su hijo viva. “Tenemos una carta de tarjetas de todo el mundo y simplemente queremos que la gente sepa que seguimos muy dolidos, pero que vamos a estar bien”.

El proceso, resaltó, no es nada fácil y reconoció que a veces se les hace imposible ver los videos de su hijo. “Y hay otras veces en que no es posible dormir y lo único que quieres es mirarlo”, agregó.