Un nuevo escándalo se produce en la aerolínea Delta, esta vez cuando una familia fue expulsada al rehusar ceder el asiento de su bebé, por el cual habían pagado.

By Celeste Rodas de Juárez
May 04, 2017 06:24 PM

La industria de la aviación no para de ser escenario de escándalos con sus pasajeros. Esta vez se trata de una familia de California que se vio forzada a salir de un vuelo tras negarse a ceder el asiento de su bebé por el cual habían pagado.

Según informó la revista People, Brian y Brittany Shear, de Huntington Beach, colocaron en YouTube el incidente que vivieron el 23 de abril en un vuelo de Delta Airlines de Hawaii a Los Angeles en el cual una de las empleadas de la aerolínea les pidió el asiento de su hijo recién nacido para otro pasajero porque el vuelo estaba sobrevendido. Cuando Brian Shear le explica que él pagó por ese asiento, ella los amenaza con que él y su esposa podrían ir a la cárcel si no abandonan el avión.

Tras repetirle que él compró ese asiento —y que originalmente lo iba a usar otro hijo que viajó en un vuelo alterno y ahora la pareja lo iba a utilizar para su bebé— el frustrado padre pregunta: “¿Estás diciendo que vas a dárselo a otra persona cuando yo pagué por este asiento? Eso no está bien”.

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La representante de la aerolínea le explicó a Shear que bajo las leyes de la Administración Federal de Aviación los niños menores de dos años no pueden ocupar un asiento solo y deben viajar sentados en el regazo de sus padres. Sin embargo, el sitio web de esa entidad así como el de Delta promueven la idea que los padres compren asientos individuales con los respectivos asientos de restricción para bebés como los que llevan en sus vehículos.

En las imágenes se observa cómo el preocupado viajero trata de hacer valer su derecho, pero los representantes de la línea aérea no ceden.  Finalmente se le pide a la familia que salga del avión. El padre les pregunta dónde va a dormir con sus dos niños, pero no encuentra respuesta.

La esposa de Shear dijo que se sintió atemorizada por tener que bajar del avión con sus dos bebés y quedarse varada en una ciudad extraña —en donde tuvo que pasar la noche antes de poder encontrar otros pasajes, esta vez por la aerolínea United y por los cuales tuvieron que pagar $2,000.

Por su parte, a través de un comunicado Delta lamentó el incidente a la vez que manifestó que sus representantes están comunicándose con los Shears para comprender exactamente qué fue lo que sucedió.

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