ANDREW ALVAREZ/AFP/Getty Images
December 07, 2016 05:53 PM

Una maestra mexicana, Lía Cámara, asegura seis décadas después que tuvo un amor con el difunto mandatario cubano Fidel Castro cuando planeaba en México el inicio de la Revolución.

 “Yo creo que el amor que no se realiza, que solo es un ideal, queda latente y queda tan latente que nunca lo vas a olvidar hasta el último día de tu vida”, dijo en una entrevista con Teresa Rodríguez de Aquí y ahora (Univisión).

La profesora de música dijo que conoció al Comandante en Yucatán, México. “Yo conocí a Fidel Castro como Alejandro González en Valladolid”, contó del nombre falso que supuestamente le dio Castro cuando le pidió su teléfono para invitarla a salir tras conocerla en un autobús donde viajaron juntos a Mérida cuando eran jóvenes.

“Me parecía muy humano, un gran humanista. Él lo que quería era regresar para poder ayudar a la gente que carecía de muchas cosas. Cuando uno es joven, es idealista. Me pareció magnífica su idea”, confesó.

Los enamorados salieron a varias citas, incluyendo el restaurante Tulipanes y el cine Mérida, donde vieron la ópera Carmen. “La primera decepción [fue] que no bailaba y también nos platicó que era divorciado y que tenía un hijo”, recordó ella, quien aún así siguió su relación con él.

El difunto revolucionario visitaba la casa de sus padres y su madre los acompañaba a paseos como chaperona. Sus dudas sobre él comenzaron cuando vio un arma dentro de un estuche en el asiento trasero de su carro.

“No sé si nos utilizó o si realmente nos apreciaba, apreciaba a mi familia”, admitió ella, ya que la relación de Castro con esta familia yucateca le permitía viajar a puntos claves de México sin levantar sospecha como extranjero mientras planeaba su regreso a Cuba por mar.

Lo dejó de ver cuando él se fue misteriosamente de México.

“Quedó en escribir, pero nunca escribió y de repente en el periódico sale que habían apresado a Fidel Castro y en México sacan la foto de él en el periódico”, cuenta ella, quien entonces se dio cuenta de la identidad falsa de su enamorado. “Fue un susto tremendo”.

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En julio de 1960 la maestra recibió una invitación a asistir a un congreso en la isla e ilusionada con reencontrarse con el entonces líder de la Revolución empacó sus maletas.

Para su desilusión Castro no fue a verla, aunque mandó a personas de confianza a atenderla en su visita, que duró varios meses. En ese tiempo, Cámara dice que colaboró en labores sociales, entregando casas a los campesinos y ayudando a abrir varias escuelas. Según ella, Castro nombró una en su honor.

Lamentó no haber tenido un romance más largo con el difunto exmandatario. “Me hubiera encantado ser su novia de verdad, haber recibido sus besos y que me presentaran como la primera dama”, dijo.

Aunque Fidel Castro le rompió el corazón, Cámara se casó con otro cubano, Alberto Maceo, con quien tuvo hijos.

 

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