La increíble historia de supervivencia del coach Manuel "Many" García quien tras sufrir un derrame cerebral y con pocas posibilidades de sobrevivir ha vuelto a caminar.

By Mayra Mangal
January 04, 2019 01:41 PM

El lunes 26 de noviembre, la escuela Nikki Rowe High School de McAllen, Texas, vivió uno de los momentos más emotivos en su historia. El entrenador del equipo de fútbol, Manuel Manny García pisó por primera vez en cuatro años las canchas del plantel escolar luego de sufrir un derrame cerebral que lo puso al borde de la muerte.

Nacido el 20 de febrero de 1956 en Reynosa, Tamaulipas, México, Coach Manny se destacó como un querido instructor en dicha institución.

En enero del 2014 comenzó a sufrir una serie de migrañas, las cuales nunca había padecido. “Tomaba Tylenol y luego se me pasaba”, asegura en entrevista con People en Español. El día que sufrió un derrame cerebral se dedicó a podar el césped en su casa, pero un fuerte dolor de cabeza lo mandó a la cama.

Lo que siguió después fue una verdadera pesadilla para la familia García. Su esposa llegó a casa para encontrar a su marido postrado, inmóvil. “Lo que sucedió… no tengo ni idea”, asegura él.

De inmediato fue trasladado a una clínica local donde tras una evaluación se determinó que su situación era mucho más grave. El hospital Valley Baptist en Harlingen lo acogió y pronto para ser sometido a una operación de urgencia. El proceso en cuestión era una cirugía intravascular cerebral de alto riesgo. Sus posibilidades de supervivencia eran de una en cada 100 personas.

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“Fueron un sinfín de emociones por meses”, explicó entre lágrimas su esposa, Aracely García. “Hacia marzo él comenzó a recobrar un poco sus funciones, pero no se acordaba ni de su cumpleaños”.

“Pasó seis horas en un quirófano y cuando lo sacaban para hacerle la ecografía y revisar el progreso el doctor me decía: ‘Caramba, este hombre es un verdadero luchador’ “, exclama Sally, como llaman de cariño a su mujer.

En el proceso de rehabilitación, Sally fue diagnosticada con cáncer cervical y tuvo que dejar de trabajar.  Afortunadamente está libre de cáncer desde hace dos años.

Manny y Sally García con sus cuatro hijos y su nietecito.

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“Yo conozco a mi marido y sabíamos que él no se iba a rendir”, prosigue Sally. “No ha sido fácil”.

“He trabajado por diecisiete años como terapista físico, pero te diré una cosa: esta familia no sabe rendirse. Es simplemente una historia que te toca el corazón”, aseguró emocionado a People en Español Michael Auer, quien ayudó a Manny en su recuperación. “Aquí en el Valle del Río Grande la familia es lo primero, así es la cultura, la gente se apoya. Y esta es una historia que continuará evolucionando”.

García se recuperó casi milagrosamente luego de extensas terapias y gracias a una especie de esqueleto externo llamado EksoGT, que se coloca en pacientes para ayudarles a recuperar la movilidad. “Es ideal para pacientes que han sufrido derrames”, explica Auer. “Manny comenzó a usar el EksoGT cuando estaba ya en rehabilitación hacia marzo del 2017. Es como un mecanismo inteligente robótico que se diseñó para ayudar a personas como él”.

Gracias a este increíble aparato y a su tenacidad, García ha podido regresar a su querida escuela como asistente de entrenador. “No sabía ni qué esperar”, recuerda García sobre aquel día de noviembre. “Tenía metas: caminar, luego correr y luego recuperar mi trabajo”, asegura.

A pesar de todos los reveses de la vida Manny no se da por vencido: “Quiero correr un maratón”, asegura confiado “Soy Superman”, asegura entre risas. “Cuando sufrí el derrame en la ambulancia vi una luz y escuché una voz que me dijo: “Las cosas se pondrán más difíciles antes de que empiecen a mejorar, pero con tu trabajo duro y mi ayuda vas a salir adelante”, recuerda García. La voz, asegura, vino de Jesucristo. “Por eso soy tan persistente”. Sin duda, un milagro.

 

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