December 05, 2018 03:37 PM

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Con la calma de un banquero que revisa un estado de cuentas, el narco colombiano Juan Carlos Chupeta Ramírez Abadía relató en el juicio contra Joaquín el Chapo Guzmán cuántos asesinatos había mandado cometer y cuánto le habían costado.

¿Eliminar al hermano de un narco arrestado que colaboraba? Pues un total de $338,776, porque –dijo tras consultar sus detallados libros de contabilidad– tuvo que contratar a un montón de sicarios para asesinarlo.

El antiguo jefe del cartel del Norte del Valle, que llegó a un acuerdo con la fiscalía federal para testificar contra el capo mexicano, se considerada que fue el principal suministrador de cocaína del Chapo a lo largo de los cerca de 20 años en que fueron socios, en los que acumularon una fortuna y un poder casi sin precedentes.

Un poder que mantenían a base de pagar sobornos a las autoridades y eliminar a quienes se pusieran por delante, de acuerdo al testimonio que ofreció en los últimos tres días del juicio que se celebra desde el pasado noviembre contra Guzmán en el tribunal federal de Brooklyn.

A preguntas de la defensa, que deseaba retratarlo como un despreciable asesino, el colombiano admitió que había ordenado la muerte de al menos 150 personas. En un caso en el 2004, incluso, dijo que él mismo había ejecutado a una víctima de un disparo en la cabeza a corta distancia, según los diversos medios que están cubriendo el juicio.

Matar es parte del negocio

“Es imposible ser el líder de un cartel en Colombia sin que haya violencia”, se justificó el Chupeta a preguntas del abogado defensor William Purpura, según BBC Mundo.

Una violencia que desató contra los círculos del narco colombiano Víctor Patiño, quien a mediados de la pasada década fue extraditado a Estados Unidos y empezó a colaborar las autoridades. En respuesta, según su testimonio, mató hasta 36 colaboradores y familiares del extraditado.

Entre ellos Luis Ocampo, hermano de Patiño, a quien Chupeta atrajo a una reunión trampa en la que 40 sicarios lo acribillaron junto a sus acompañantes, y luego se desplazaron a otro lugar para acabar con el resto de su séquito. En total, una docena de muertos. El precio, los $336,776.

El narco resaltó que ordenaba asesinatos tanto para protegerse como para castigar a quien le hacía una mala jugada, como robarle. Por sospechar que se aprovechaban de él eliminó a toda una familia en una casa de Nueva Jersey que usaba su organización, admitió.

Una entrada en sus libros de contabilidad señalaba el pago de $45,000 por un triple asesinato, pero no se acordó a quién se eliminó. También contó que uno de sus colaboradores en el cartel prefería las motosierras para saldar cuentas.

Chupeta fue arrestado en Brasil en 2007, a donde había huido tras ser encausado por la justicia estadounidense. Durante su fuga se practicó diversas operaciones estéticas que le cambiaron el rostro, pero no evitaron su captura y posterior extradición. Ahora mismo afronta una pena de hasta 30 años, que podría reducirse en cinco años por su testimonio en contra del Chapo.

Según calculó uno de los abogados de la defensa, de recibir esa reducción cada asesinato le saldría por solo 60 días de cárcel.

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