Una mujer hispana narra la pesadilla que vivió con sus tíos, quienes abusaron de ella, y cómo escapó para empezar una nueva vida

By Lena Hansen
November 26, 2019

Abby Alvarado tenía 8 años cuando el Servicio de Protección al Menor se la quitó a su madre y la mandó a vivir con sus dos hermanos a casa de un tío en Hawai. Su tío Eusebio Castillo era un sargento de las fuerzas armandas estadounidenses y su esposa, Laura Castillo, trabajaba cuidando niños. Los próximos 17 años de su vida junto a ellos serían una pesadilla. Hasta que Abby cumplió 25 años, fue abusada sexualmente y físicamente por ambos. Cuando cumplió 15 años, ella dice que sus tíos, quienes la habían adoptado legalmente junto con sus hermanos, la obligaron a tener tres hijos con Eusebio que sus tíos dijeron que eran hijos de ellos.

“Estaban en la cama y me pidieron que me sentara en la cama con ellos”, cuenta Abby, de 31 años, a PEOPLE. “Vamos a conversar. Esto es lo que vamos a hacer y ya. Fin de la historia”. En el 2005, cuando tenía 17 años y estudiaba en la escuela secundaria, Abby tuvo a su primera hija. Tres años después dio a luz a su segunda hija y luego a un niño en el 2011.

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Abby dice que finalmente tuvo el valor de irse en el 2013 cuando conoció a su futuro esposo en la casa de sus tíos en San Antonio, Texas, donde la familia se relocalizó. “Él vino a la iglesia un día y algo me dijo que él era la persona que me iba a ayudar”, cuenta Abby de su pareja. Con la ayuda de Rudy, se escapó de casa de sus tíos en julio del 2014 con sus tres hijos y los denunció a la policía.

“Yo sabía que yo iba a envejecer y él iba a querer alguien joven”, dice Abby de su tío Eusebio. “Pensé: ‘Tengo dos niñas. Ellas serán las próximas' Aquí no hay nadie más'. Lo hice por mis hijas y mi hijo porque ellos son mi mundo entero”.

Cuando escapó Abby, los Castillo se fugaron de San Antonio pero fueron arrestados en el 2017. En junio del 2018, Laura Castillo, de 46 años, se confesó culpable de abuso sexual y fue sentenciada a 33 años en prisión. Eusebio Castillo, de 48 años, se confesó culpable en octubre y recibió cinco cadenas perpetuas.

Hoy Abby puede finalmente rehacer su vida en paz. “Puedo dormir, ahora sin tener que asustarme cuando Rudy trata de abrazarme”, revela sobre su pareja. “Se siente muy bien saber que ya no tengo que tener miedo, saber que él nunca va a salir [de la cárcel]”, añade de su tío. Ella espera que su historia ayude a otras víctimas de abuso a liberarse. “No quiero que la gente me tenga lástima”, concluye. “Estoy abriéndome para que otras mujeres y otras personas escuchen mi historia y aprendan de ella”.

La historia completa está en la revista PEOPLE a la venta esta semana.

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