November 16, 2017 04:46 PM

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Una mujer del Bronx acusada de asesinar a su amiga embarazada y extraerle el feto del vientre fue condenada este miércoles a una pena mínima de 40 años y máxima de cadena perpetua.

“Solo quiero decir que lo siento mucho”, dijo llorando Ashleigh Wade en su intervención para pedir indulgencia al tribunal. “Lo siento mucho. No hay palabras para expresar cuánto lo siento. Lo siento por herir a tanta gente. Desearía saber por qué, pero no sé por qué, y trato de entenderlo”.

Wade, de 24 años, asesinó de 50 puñaladas a Angelikque Sutton el día su boda en noviembre del 2015. Tras quitarle la vida, le hizo un corte en la barriga, sacó al feto y simuló que acababa de nacer. Milagrosamente, los servicios de emergencia pudieron mantener con vida a la recién nacida, que fue bautizada como Jenasis y cumple 2 años el próximo lunes.

La menor estaba en la sala en los brazos de su padre Patrick Bradley cuando se le impuso la condena a la asesina convicta de su mamá.

“Jenasis se verá marcada trágicamente por su nacimiento”, dijo la juez de la Corte Suprema del Bronx Margaret Clancy. “¿Dónde está mi mami? ¿Cómo murió? ¿Cuándo murió? Su nacimiento estará contaminado para siempre”.

El juez calificó de brutal la agresión de Wade y desestimó los reiterados argumentos del abogado defensor de que tiene sus facultades mentales alteradas. “Estas acciones no fueron impulsivas, fueron cuidadosamente planificadas e investigadas”, dijo la juez. “El corte del útero con precisión muestra que estudió cómo matar a Angelikque”.

Ashleigh Wade/Department of Correction

De acuerdo a los testimonios presentados en el juicio, Wade volvió a conectarse con Sutton, que había sido compañera de escuela, a través de las redes sociales y fingió estar embarazada como ella. El día en que Sutton se iba a casar con Bradley, Wade buscó a su amiga con la excusa de invitarla a recoger unos supuestos regalos para el bebé que venía en camino. Fue entonces que la asesinó.

Una vez el tribunal dio a conocer la sentencia, los padres de la víctima sonrieron con alivio. “Me alegra que se haya hecho justicia, me alegro”, dijo el padre, el obispo William Sutton, al salir de la corte.

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