La niña London Eisenbeis falleció de un paro cardíaco tras subirse al Super Loop Speed Slide del parque acuático Zehnder’s Splash Village, en Michigan.

By Mayra Mangal
May 01, 2019 12:46 PM

El sueño que acarició una niña de Michigan durante 2 años de subirse a un tobogán acuático de alta velocidad acabó en tragedia. La vertiginosa experiencia provocó que la pequeña London Eisenbeis, de tan solo 10 años, falleciera tras sufrir un paro cardíaco por la "emoción".

La atracción -ubicada en el parque acuático Zehnder's Splash Village, de Frankenmuth, en el mencionado estado- es sumamente popular y consiste en un tobogán de 273 pies de altura que incluye una curva de 360 grados como parte del trayecto. Quienes lo abordan deben entrar a una cápsula donde, tras cruzar los brazos, son lanzados en una caída libre de 40 pies. En total, el trayecto se completa en 6.9 segundos, alcanzando altas velocidades.

La niña y su familia visitaron el mencionado parque el 18 de febrero del 2018 y de inmediato la menor se dirigió al tobogán, según contó Tina, la mamá de la menor, a la edición digital del diario británico The Sun.

Según la mujer, su hija sufría de una rara condición cardíaca llamada síndrome de QT largo (SQTL) que era desconocida por la familia.

"London miró a su papá, le hizo la señal [de OK] con sus pulgares y sonrió", recordó su madre. "Bajó por el tobogán y salió de él con un paro cardíaco. La emoción alteró su ritmo".

YouTube/London Eisenbeis's Life and Legacy Eisenbeis

Los médicos de la menor explicaron que la pequeña sufrió graves daños cerebrales debido a la falta de oxígeno luego del paro cardíaco que sufrió en el parque.

"Luchó durante 9 días en el hospital… y luego se ganó sus alitas de ángel", explicó su progenitora. "Yo me la hubiera llevado a la casa con todo y daño cerebral, pero me siento mejor de que ella haya tomado esa decisión por nosotros".

Según explica la Revista Española de Cardiología, dicha enfermedad es provocada por una mutación genética y predispone a la muerte súbita por arritmias ventriculares malignas.

A partir de la tragedia, los padres de la niña, Jerry y Tina, y su otra hija, Eden, se han dedicado a crear conciencia sobre este mal y la importancia de usar un desfibrilador, algo que pudo haber salvado la vida de London, según aseguran.

"Esta es una condición para la que no hay señales, simplemente se derrumbó", relató la mujer de 44 años. "Nunca sabes cuándo va a ocurrir. Nunca piensas que es algo que te ocurrirá y este es un club del que nadie querría formar parte".

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