Un imitador de Michael Jackson, seguidores de Kate del Castillo y fans de Narcos entre los posibles jurados del juicio al Chapo.

Por Joaquim Utset
Noviembre 05, 2018
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Un juicio al que era considerado el mayor narcotraficante del mundo es un asunto muy serio, lo que no evitó que este lunes se escucharan risas en la sala del tribunal de Brooklyn, Nueva York, en la que se juzgará a Joaquín el Chapo Guzmán.

La razón fue la aparición de un personaje inesperado entre el grupo de 100 potenciales jurados entre los que la defensa y la fiscalía deben elegir a 18 personas, que permanecerán anónimas y cuyos nombres no se revelarán por motivos de seguridad.

Este proceso de selección se está llevando a cabo en una sala sin público a la que solo han tenido acceso cinco periodistas, quienes a su vez relatan al resto de la prensa lo que sucede.

Según contaron, uno de los potenciales jurados alegó como impedimento para servir en este juicio conflicto de agenda. Cuando le preguntaron más en profundidad, reveló que era un “imitador oficial de Michael Jackson“, y que tenía que ensayar diariamente porque se iba de gira en marzo.

Eso ocasionó risas entre los presentes, y hasta uno de los abogados de la defensa le preguntó en broma si les podía bailar el moonwalk. Más allá del chiste, la fiscalía expresó la preocupación de que el hecho de ejercer un trabajo tan especializado podía servir para identificarle con facilidad, y por tanto exponerlo a ser influenciado.

A pesar de esas dudas, no descartaron al imitador y sigue en la lista de posibles jurados. Otros, sin embargo, sí que lo fueron.

Una asiaticoamericana se confesó fan de la serie Narcos (Netflix), que relata la sangrienta historia del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, con el que se han trazado a menudo paralelismos con el Chapo. La mujer reconoció que haber visto ese show pudiera influir su juicio.

“Honestamente, todas esas imágenes [de la serie] pueden venirme a la mente”, dijo. “puede que piense en el Chapo”.

Kate del Castillo y la serie Narcos.

Otra mujer, de mediana edad, que tampoco fue seleccionada tras alegar que tenía mucho miedo. “Escuché que su familia ha dicho que irá a por los jurados”, dijo la señora, a quien no pareció convencerla las explicaciones del juez de que eso no iba a pasar.

Además de ser anónimos, los 12 miembros del jurado y los seis sustitutos serán acompañados por alguaciles federales de su casa al tribunal, y del tribunal a su casa, mientras dure el juicio, que puede prolongarse cuatro meses. Por ese servicio cobrarán $50 diarios.

Paradójicamente, un factor que parece pesar en contra se ser seleccionado es si el potencial jurado habla español. La razón es que el juez quiere que las deliberaciones se ciñan exclusivamente en la transcripción oficial de lo que se diga en la corte, que en el caso de los testimonios que se presenten en español, será cómo traduzca sus palabras el intérprete de la corte.

“Pero si [el intérprete] dice que una manzana es amarilla y no lo es, yo lo voy a decir”, espetó una de las personas entrevistas, lo que le pareció hacer gracia al Chapo, según los periodistas presentes.

Otros factor que parece influenciar a la fiscalía, en este caso, es si la persona expresa dudas sobre la veracidad de testigos que colaboran con las autoridades tras llegar a un acuerdo, pues se espera que varios exmiembros del cartel de Sinaloa testifiquen en contra de su antiguo jefe.

En el caso de la defensa, no miraban con buenos ojos a quienes tenían familiares miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, pues potencialmente son menos reacios a cuestionar la versión oficial.

Como no podía ser de otra manera, también apareció el asunto de la famosa entrevista de Sean Penn y Kate del Castillo al Chapo cuando estaba fugado, poco antes de que fuera de nuevamente capturado y posteriormente extraditado a Estados Unidos.

Una mujer con gafas que decía ver telenovelas “con su abuela” dijo que sabía quien era Guzmán porque ella seguía a Del Castillo, y por tanto se enteró de la famosa cita clandestina.

A lo largo de toda la jornada, según los periodistas presentes en la sala, el acusado ha seguido atentamente los procedimientos, ha tomado notas, consultado con los abogados y, en una ocasión puntual, algo lo hizo suficientemente gracia como para reírse.

La fiscalía federal acusa a Guzmán de liderar una compleja organización criminal con sede en Sinaloa que durante tres décadas y mediante métodos brutales -entre ellos miles de asesinatos- logró entrar a Estados Unidos cargamentos de droga valorados en $14,000 millones.

En total, le imputan 17 cargos por narcotráfico, organización criminal y soborno, de los que si es encontrado culpable podría ser condenado a cadena perpetua.