La policía de Oklahoma City investiga la muerte de Magdiel Sánchez, de 35 años, abatido a tiros durante una investigación.

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Un policía que disparó contra un hombre de origen hispano causándole la muerte ha sido puesto bajo licencia administrativa luego del escándalo que se ha despertado en Oklahoma por la muerte de la víctima que padecía sordera.

Magdiel Sánchez, de 35 años, no estaba obedeciendo las órdenes de los policías antes de que uno de ellos le disparara y que otro lo sometiera con un arma Taser, explicó el sargento de la policía de Oklahoma City, Bo Mathews en conferencia de prensa.

“En esas situaciones, situaciones que son muy volátiles, sacas un arma, te puede suceder algo que llaman visión tunel o te puedes fijar únicamente en la persona que tiene el arma [y] que es la amenaza en contra tuya”, explicó Mathews en declaraciones recogidas por el Chicago Tribune. “No se exactamente qué es lo que estaban pensando los policías en ese instante”.

Según se explicó, la policía estaba investigando un supuesto atropellamiento en que el conductor había huído y que había ocurrido hacia las 8:15 p.m. del martes. Testigos del incidente dieron una dirección a la policía que al investigar encontró en el porche de la vivienda a Sánchez.

El teniente Matthew Lindsey dijo que Sánchez comenzó a aproximársele cargando un tubo de metal de unos dos pies de largo en una mano.

El sargento Chris Barnes acudió al relevo de su compañero y cuando Sánchez se acercó a los policías a unos 15 pies de distancia estos comenzaron a dispararle ante los gritos de los vecinos que según testigos decían “¡No lo escucha!”.

Testigos aseguraron que los policías dieron instrucciones a Sánchez de que se detuviera y que no escucharon cuando les gritaban que el hombre era sordo.

Magdiel Sanchez

El padre de la víctima, que fue quien había encabezado el incidente vial, confirmó que su hijo era sordo. El hombre también informó a la policía que su hijo no estaba con el en el vehículo al momento del incidente y que lo que había golpeado con su auto no había sido una persona.

Julio Rayos, vecino de la familia dijo a The Oklahoman que Sánchez era discapacitado y no podía hablar. “Estábamos gritando que él no podía escucharlos”, explicó Rayos. “Él hace movimientos. No habla, no escucha, solo mueve las manos. Así es como se comunica. Yo creo que estaba frustrado tratando de decirles qué es lo que estaba pasando”.

Jolie Guebara, también vecina de la familia, explicó a AP la posible razón por la que Sánchez -que no tenía récord criminal- cargaba el tubo. “Él siempre llevaba un palo y caminaba por ahí con él porque hay un montón de perros callejeros”.

Ahora, Barnes ha sido puesto bajo licencia administrativa mientras se investiga el incidente. La familia asegura que planea contratar a un abogado.