Por Mayra Mangal
Noviembre 21, 2017
Anuncio

Una madre que asfixió a su hijo de casi 2 años porque “el diablo le dijo que lo pusiera a dormir” pasará 18 años tras las rejas. Así lo determinó una corte en Nueva York en un caso que causó gran controversia por los antecedentes violentos de la mujer y su estado de salud mental.

Latisha Fisher, de 38 años, fue condenada el lunes en por la muerte de Gavriel Ortiz-Fisher, quien falleció en brazos de su madre el 20 de marzo de 2015.

Según las autoridades, el niño fue encontrado con el rostro azulado y echando espuma por la boca luego de que su madre se encerrara con él dentro del baño de un restaurante en Manhattan.

Armados con una llave, empleados del local abrieron la puerta para encontrarse con el niño en condición grave y a la madre señalando que no necesitaba ayuda, según el diario The New York Times. La criatura fue trasladada a un hospital, donde finalmente falleció.

Fisher fue arrestada en el lugar de los hechos y tras una evaluación médica se determinó que padecía de esquizofrenia.

La mujer contaba con un violento historial que la había llevado a la prisión neoyorquina de Rikers Island, pues antes de la muerte del niño había atacado con aceite caliente a su novio, había prendido fuego a la madre del mismo, había tratado de asesinar a su tía e intentado cometer suicidio, según el rotativo.

En su comparecencia en corte este lunes, la mujer apareció con aspecto sombrío y dijo unas breves palabras al lado de sus abogados, según informó el New York Daily News.

“Lo siento”, afirmó entre sollozos. “Amo a mi hijo.

El padre de la víctima, Luis Ortiz, ofreció una declaración escrita al tribunal que fue leída por la fiscal Jessica Troy.

“El 20 de marzo lo perdí todo”, dijo en el texto el hombre de 36 años. “Algunas veces me culpo a mí mismo…debí haber ido ese día [y ] a lo mejor él todavía estaría con nosotros”, señaló, en referencia la hecho de que declinó la invitación de Fisher de acompañarlos al restaurante donde ocurrió la tragedia.

“Te perdono, pero no puedo olvidar” acotó el padre del menor, quien también confesó que la muerte de su hijo lo sumió en la depresión y le ha causado problemas de insomnio y la pérdida de su trabajo.

La mujer, que ha pasado ya 2 años y medio en la cárcel, aceptó su responsabilidad en el crimen.