El temible narco de 45 años estaba recluido en el penal de Puente Grande en Jalisco, México: se le acusaba de la decapitación de 12 personas.
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La pandemia de la COVID-19 se ha cobrado la vida de Moisés Escamilla, alias el Gordo May, un temible narco que llevaba años purgando una condena en el penal de Puente Grande en Jalisco y que se consideraba uno de los líderes máximos del temible cártel de Los Zetas en México.

Según la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ) Escamilla, de 45 años, comenzó a sentirse mal el pasad0 6 de mayo. Al día siguiente fue ingresado en el pabellón médico del CEFERESO (Centro Federal de Readaptación Social). Su deceso se produjo este 8 de mayo, según informa la revista Proceso. La noticia de su fallecimiento fue confirmada este domingo 10 de mayo.

El Gordo May fue detenido en el 2008 y purgaba una condena de treinta y siete años. Tristemente saltó a la fama por un macabro suceso ocurrido en Cancún, Quintana Roo, México, en el que 12 personas fueron decapitadas.

Puente Grande State Prison
Credit: Hector Guerrero/AFP via Getty Images

El fallecido criminal lideraba una célula de Los Zetas denominada "La Vieja Escuela" y se les acusaba de inundar el puerto de Cancún con cocaína traída de contrabando desde Centroamérica y que acababa irremediablemente en manos de turistas de la zona.

El Gordo May también era señalado como el principal responsable de manejar una red de informantes infiltrados en la policía mexicana que ayudó a consolidar el poder de Los Zetas en el complicado paisaje del narco en México.

Según la BBC, en el momento de su arresto May fue capturado junto con ocho de sus lugartenientes. Se le consideraba un reo de alta peligrosidad.

El penal de Puente Grande, ubicado en la población de Tonalá, se ha convertido en un foco de infección del coronavirus, con al menos 72 casos confirmados de COVID-19 hasta el cierre de esta edición.