Rompe el silencio la familia de Felipe Alonzo Gómez, el niño inmigrante guatemalteco que murió en Estados Unidos.

Por Lena Hansen
Diciembre 28, 2018
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Días después de la muerte del niño inmigrante guatemalteco Felipe Alonzo Goméz, de 8 años, su familia rompe el silencio. El pequeño murió el día de Navidad mientras estaba en custodia del CPB (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza) de Estados Unidos.

“Oímos rumores de que ellos podían pasar [a Estados Unidos]. Dijeron que podían pasar con los niños”, dijo Catarina Gómez Lucas, de 21 años, la hermanastra del niño a Associated Press, explicando la razón por la cual su padre lo había llevado en esa peligrosa travesía desde Centroamérica.

Felipe Gomez Alonzo

Lucas añadió que Agustín pensaba que llevar a Felipe a Estados Unidos le daría una mejor “oportunidad” de vida. Se fueron con poca ropa, un nuevo par de zapatos y todo el dinero que tenían. Ella añadió a AP que escapaban de la pobreza de su pueblo.

“[Felipe] siempre quiso una bicicleta”, Catarina añadió. Según el diario Prensa Libre, padre e hijo fueron detenidos el 18 de diciembre después de cruzar la frontera en El Paso, Texas. Después fueron transferidos a Alamogordo, Nuevo México, donde Felipe murió.

Su madre, Catarina Alonzo Perez, dijo a Prensa Libre que ella quería que le devolvieran los restos del niño. “Necesito verlo pronto y estoy muy triste porque ha fallecido”, dijo. La madre dijo que el niño tenía buena salud cuando se fue. “No iba enfermo, aquí no estaba enfermo”, aseguró.

Cuando Agustín llamó el 25 de diciembre para decirle a la familia que el niño había muerto, les expresó que el pequeño había estado jugando con otros niños pero se había quejado de sentirse mal y tener dolor de estómago, su hermanastra contó a AP. Ella añadió que el niño le había pedido al padre que no llorara porque él iba a mejorar.

El lunes, Felipe y Agustín fueron llevados al centro médico Gerald Champion Regional en Alamogordo cuando un agente de la patrulla fronteriza notó que el niño estaba enfermo. Al principio, los doctores pensaron que se trataba de un catarro común pero luego notaron que tenía fiebre. Tras recetarle el antibiótico amoxicillin e Ibuprofen, lo dejaron ir del hospital pero el niño regresó después de tener nausea y vómitos al centro médico, y murió allí después de la medianoche. Una autopsia reveló que tenía influenza, pero sigue bajo investigación la causa de su muerte, informó AP.