Mientras el ser humano permanece confinado en casa para combatir el coronavirus, muchos animales aprovechan el momento para disfrutar de su libertad como nunca.

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Suelen esconderse cuando huelen a humano cerca pero ahora que no hay ‘enemigo’ a la vista, son muchos los animales que han salido de sus guaridas para disfrutar de esa paz y silencio que en situaciones normales es prácticamente imposible.

No hay niños en los colegios, ni exceso de tráfico ni gente aglutinada en las calles. La mayoría de las familias permanecen en sus casas con el fin de hacerle frente al Covid-19. Así que la fauna más salvaje ha visto que esta era la suya para hacer apariciones en lugares de los que normalmente huyen.

Los naturalistas están observando que hay ciertas especies que están incluso abandonando su hábitat natural para dejarse ver ‘de paseo’ por las grandes urbes. Un auténtico espectáculo.

Por ejempo, gamos y ciervos se dan alguna que otra vuelta por la orilla del mar en otro momento ocupada por la especie humana tan ruidosa. A falta de sus huellas, algunos de estos animales han decidido darse un chapuzón y correr por allí a sus anchas.

Las redes sociales han ido recopilando imágenes de momentos inimaginables en el pasado donde esa faunia ha empezado a recolonizar, aunque solo sea temporalmente, las calles de nuestras ciudades. Los pavos reales de Oakland, en California, ya se han dejado ver, y en Madrid también. Los coyotes y los zorros no han querido ser menos y han dicho presente en algunas ciudades como San Francisco.

¿Y qué decir de esas cientos de especies de pajarillos que se acercan a nuestras ventanas? No es que hayan resurgido de la nada o haya más que antes, sencillamente salen al escuchar menos bullicio, siendo su canto el principal protagonista. Todo un lujo para los sentidos pues, a pesar de todo, podemos disfrutar de una amalgama de colores y silbidos maravillosos desde nuestros balcones.

Antes existían pero nos fijábamos menos y les asustábamos con nuestras costumbres humanas. Según la prensa chilena hasta se han visto pumas por las calles de Santiago. De hecho uno de ellos tuvo que ser capturado por las fuerzas de seguridad porque suponía un peligro. Parece que había tan poquita gente que se animó a bajar de las colinas.

También se han visto más delfines por las aguas de Cagliari, Cerdeña, una auténtica postal para nuestros ojos. Cabras, jabalíes, patos, ninguno se resiste a esta tentación de andar solos por las calles del mundo. En definitiva, que han ocupado el espacio que siempre fue suyo y que los humanos les arrebatamos. La naturaleza es sabia.