El ahora beato José Gregorio Hernández se destacó por su ayuda a los más necesitados y es particularmente recordado por su labor durante la pandemia de la gripe española de hace más de un siglo.

Por Isis Sauceda
Abril 30, 2021
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Luego de 71 años de haberse iniciado el proceso de canonización del médico venezolano José Gregorio Hernández, la Iglesia católica finalmente ha hecho oficial su beatificación este viernes con una ceremonia en Caracas.

El papa Francisco, quien finalmente firmó el decreto para su beatificación hace casi un año, reconoció que la espera a ha sido larga para los devotos del llamado médico de los pobres . La beatificación es un paso previo a la santidad.

"[Sé que] esperaban desde hace muchos años el momento en que la Iglesia confirmase algo que ustedes creían firmemente, que el médico del pueblo está junto a Dios……[y que] intercede por sus connacionales y por todos nosotros", dijo Francisco en una grabación divulgada con motivo de la ceremonia de beatificación.

Jose Gregorio Hernandez beatificacion
Credit: YURI CORTEZ/AFP via Getty Images

La ceremonia de beatificación de este viernes fue presenciada por alrededor de 300 personas, en su mayoría sacerdotes y monjas, que asistieron a una pequeña capilla de un colegio católico al norte de Caracas. El evento, que fue afectado por los protocolos de salud debido a la pandemia, fue televisado en todo el país, donde hay una amplia devoción hacia la figura del médico de los pobres y es muy común ver estampillas del médico.

En representación del Vaticano, el nuncio apostólico Aldo Giordano, pidió que de ahora en adelante, Hernández sea llamado "beato y celebrado cada año".

"Parece providencial celebrar la beatificación de un médico en medio de una pandemia", expresó el religioso. "En la figura del beato doctor José Gregorio, la Iglesia rinde hoy a los profesionales de la medicina y de la salud, un homenaje de reconocimiento, agradecimiento y oración".

Jose Gregorio Hernandez beatificacion
Credit: Thierry Monasse/Corbis via Getty Images

. Nacido en 1864, Hernández estudió medicina en Europa, de donde regresó a su país cargado de conocimientos y avances tecnológicos que puso al servicio de la sociedad, sin distinción de clases y poder económico. Entre otras cosas, es recordado por su trabajo durante la pandemia de la gripe española que asoló buena parte del planeta entre 1918 y 1919.

Ese año, cuando salía de buscar unas medicinas para una anciana enferma, un auto lo atropelló en una calle de Caracas, lo que la causó la muerte al al impactar la cabeza con la acerca, según la agencia AP. Más de 20,000 personas participaron en su funeral. Tenía 54 años.

Si bien desde entonces se inició un culto religioso a su figura, el proceso de canonización tomó un largo tiempo. En 1986, el Vaticano declaró que el médico llevó una vida cristiana ejemplar y podría convertirse en santo si se le atribuye un segundo milagro.

Un momento crucial fue la determinación por parte de doctores, teólogos y cardenales de que las oraciones al ahora beato condujeron a la aparentemente inexplicable curación de la niña Yaxury Solórzano, de 10 años, quien quedó gravemente herida tras recibir un disparo en la cabeza en el 2017.