En exclusiva, la puertorriqueña Marta Michelle Colón, fundadora de la organización Be Gutsy, cuenta cómo está ayudando a jóvenes hispanos a no ser víctimas de la epidemia de adicción a los opioides. Tras la trágica muerte de su hermano, salvar otras vida ha sido su misión

Por Lena Hansen
Noviembre 18, 2020
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Una tragedia familiar cambió la vida de Marta Michelle Colón. Después de que su hermano tuviera un accidente en su motocicleta a los 16 años, tuvo que someterse a varias operaciones y a terapia física. Le recetaron opioides para aliviar su dolor, pero ahí comenzó su peor pesadilla. "Empezamos a ver un cambio en su comportamiento y en su actitud". Ahí fue cuando la familia notó que se había vuelto adicto a los opioides recetados y los estaba tomando de manera incorrecta. "Notamos que estaba distante y que ya no quería interactuar con la familia", recuerda. "Vimos un cambio en su motivación y sus aspiraciones. Su mente no estaba ahí, era como un zombie. Cada día para él era una lucha".

Aunque Colón, quien hoy tiene 49 años —era su hermana menor y era una adolescente cuando esto sucedió— ella hizo todo en su poder para protegerlo. Lo llevaba a centros de tratamiento de adicciones y le buscó ayuda profesional. "Llegó el momento en que se convirtió en un desamparado, decidió que quería vivir en la calle", cuenta. "Fue cuesta abajo". Según ella, el tratamiento que él recibió era inadecuado ya que no estaba adicto a substancias ilegales, sino a medicamentos recetados. "Si yo hubiese sabido en aquel entonces lo que aprendí después, probablemente podría haberle salvado la vida", lamenta.

Credit: Courtesy of Be Gutsy

Desafortunadamente no pudo salvar a su hermano, quien murió después de varios años batallando contra la adicción, aunque trató de transformar su vida al final. "Él mejoró mucho, pudo estabilizarse, encontró un apartamento y un trabajo", recuerda. "Estaba listo para vivir la vida que deseaba vivir y prosperar". Sin embargo, ya era demasiado tarde y su cuerpo se rindió. "Sus órganos completamente colapsaron", dice sobre el adverso efecto de estos analgésicos que tomaba sin aprobación medica.

En vez de dejarse consumir por esta tragedia, Colón se enfocó en hacer una diferencia positiva, fundando la organización Be Gutsy en el 2018. "Somos una plataforma que crea conciencia sobre la epidemia de adicción a los opioides recetados entre los adolescentes y jóvenes latinos", dice la empresaria puertorriqueña, quien es madre de tres estudiantes universitarios.

Credit: Courtesy of Be Gutsy

"Hay mucho estigma sobre este tópico. La gente no quiere hablar sobre familiares que estén usando los opioides recetados de manera incorrecta o sean adictos a sustancias ilegales", reconoce ella. "La gente debe hablar sobre el peligro de esta epidemia. Si estás frágil y necesitas apoyo emocional, tienes que buscarlo. Si no estás emocionalmente estable o saludable, eso puede llevarte al abuso de substancias. Fundar Be Gutsy era mi manera de honrar a mi hermano y salvar vidas".

Su labor fue reconocida por L'Oréal Paris, quien la nombró su 'Mujer de Valor' del 2020. "Lo veo como una validación de que lo que estamos haciendo está creando un impacto positivo", dice sobre el premio. En los dos años que ha estado activa, su organización Be Gutsy ha ayudado a más de 5,500 jóvenes y ha llevado su importante mensaje a miles de personas más por medio de ferias de salud y programas médicos.

"Quiero que la gente sepa que el peligro puede estar dentro de su botiquín y puede venir de un familiar", advierte. Colón añade que en nuestra cultura hispana, compartir es nuestra manera de mostrar nuestro afecto, pero los analgésicos recetados no es algo que debemos compartir jamás. Lo que a una persona la ayuda a sanar a otra puede causarle una adicción o un daño mortal. "Si tienes dolor de cabeza o de espalda o la pierna rota, no compartas tus medicamentos y tus recetas con nadie más", enfatiza.

Durante la pandemia del coronavirus, la crisis de los opioides se intensificó. "El distanciamiento físico, la interrupción de la vida y la incertidumbre ha impactado nuestra salud emocional, haciéndonos más vulnerables a la epidemia", afirma Colón.

Hay que crear conciencia sobre esta realidad para lograr cambios positivos. "La gente debe empezar a preguntarle a otros: '¿Cómo te sientes?' Pregúntale a tus hijos, a tus colegas. Cuando las personas se abren y comparten sus sentimientos, aprendes cómo puedes apoyarlos. Si padeces de diabetes o asma vas al doctor, así que ¿qué tiene de malo sentirse triste o enojado, saber manejar tu ansiedad?", pregunta. "Hay ayuda profesional para eso. Una persona saludable es alguien que está saludable a nivel emocional y físico".