Una mujer que tiene seis hijos y dice que casi no puede pagar sus propias cuentas, aún se las arregla para alimentar a diario a decenas de niños necesitados en su vecindario en Saint Louis. Esta es su conmovedora historia.

By Lena Hansen
November 01, 2019 09:44 PM

Champale Anderson tiene seis hijos y admite que a veces es difícil pagar todas sus cuentas. Sin embargo la madre aún se las arregla para donar comida a diario a más de 100 niños hambrientos en Saint Louis. Al darse cuenta que muchos niños en su vecindario llegaban de la escuela con hambre y no tenían que comer, buscó una solución. "Yo soy la persona a la que usualmente los niños acuden cuando están en problemas, cuando necesitan un lugar donde quedarse", dice Anderson, de 48 años, a PEOPLE.

La generosa mujer ha estado empacando bolsas con sandwiches y meriendas (como papitas, galletas, jugo y frutas) para cientos de niños de su vecindario durante los últimos cinco años. Cuando comenzó esta iniciativa ofrecía unas 15 bolsas, pero se corrió la voz y hoy llegan unos 130 niños a verla buscando una bolsa de comida. La mujer sale de su trabajo para preparar la comida que dona. "Ellos lo esperan con ansias, no puedo decepcionarlos", añade.

Champale Anderson

Los primeros cinco años Anderson pagó toda la comida que daba a los niños de su propio bolsillo, pero tras presentar su historia en un canal de televisión, recibió donaciones para continuar su noble labor. Hoy tiene otras cuatro mesas llenas de bolsas de comida en otras áreas y cuenta con la ayuda de su tía y su hermana para repartir la comida a los niños. "Es una situación triste", cuenta sobre la escasez económica de los menores que ayuda.

Champale Anderson

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Si bien algunos de los padres de estos menores son adictos a las drogas, según Anderson, otras familias simplemente no pueden pagar sus cuentas y no tienen suficiente dinero para comprar comida. "Yo casi no puedo pagar las mías pero soy bendecida de tener un poquito de dinero extra para poder ofrecerles esto", reflexiona la mujer.

Anderson espera poder contagiar a otras personas con su generosidad. "Este es nuestro futuro y nadie debe pasar hambre", concluye. "Hay suficiente dinero en el mundo para proveer esto. Si pueden construir edificios nuevos, pueden ir a comprar pan, jamón y otras cosas para ayudar a ciertos vecindarios. Y esa es mi meta, poder llegar a todos".

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