Rosa Alcides Rivera está acusada de asesinato en primer grado tras propinarle 15 puñaladas a su hija de 11 años; la llevó al hospital ya sin vida.

Por Mayra Mangal
Marzo 12, 2019
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Rosa Alcides Rivera, una madre hispana de 28 años, enfrenta cargos de asesinato en primer grado luego de que el pasado sábado apuñalara a su hija de 11 años hasta matarla y luego llevara su cuerpo a un hospital buscando auxilio.

El espeluznante crimen ocurrió en Orlando, Florida en el hogar de la víctima, ubicado en el 5700 de Citadel Drive. La mujer llegó a su vivienda hacia las 7:30 a.m. y comenzó a golpear a la puerta acusando a un hombre que se encontraba en el interior de tener sexo con su hija, Aleyda, confirmaron fuentes policiales a la estación local WKMG.

Testigos aseguraron que la niña negó las acusaciones de su madre quien basaba sus sospechas en el hecho de que la menor “sonreía de forma distinta”. Posteriormente madre e hija se subieron a un auto donde la mujer se apoderó de un cuchillo y apuñaló a la niña en por lo menos 15 ocasiones, según determinaron los peritos.

“Mi bebé se ha ido”, exclamó la mujer al llevar a su hija al hospital Winnie Palmer de Orlando, según reportaron los paramédicos que recibieron a la menor. A pesar de los intentos desesperados por salvar a la niña esta falleció.

Alcides Rivera fue detenida por personal de seguridad del hospital cuando amenazó a los presentes con un cuchillo ensangrentado. Al ser aprehendida se descubrió que se había cortado ambas muñecas y también fue ingresada, aunque sus heridas no eran de gravedad.

‘Este tipo de casos son horribles y trágicos”, expresó John Mina, sheriff del condado de Orange, en una conferencia de prensa celebrada este lunes. “Y luego saber que la niña fue asesinada por su propia madre, básicamente una madre es la primera línea de defensa en este mundo que a veces es cruel, estoy es muy duro para todos nosotros”. El sheriff aprovechó la oportunidad para invitar a la población a reportar cualquier caso de violencia doméstica.

La policía investiga ahora si la víctima sufrió abuso sexual en vida. Por su parte, la sospechosa fue dada de alta y trasladada a la cárcel del condado de Orange donde permanece bajo custodia de las autoridades y sin derecho a fianza.