Una madre condenada por matar a su hija con una grave discapacidad se quitó la vida días antes de tener que ingresar en prisión.

Por Redacción People en Español
Noviembre 27, 2017
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Una mujer de Illinois con una enfermedad terminal que fue condenada el año pasado por matar a su hija gravemente discapacitada se quitó la vida el pasado sábado.

Según confirmó People, la policía encontró sin vida a Bonnie Liltz, de 57 años, en su residencia el sábado por la noche luego de que familiares suyos llamaron al teléfono de emergencias 911.

La sargento Christy Lindhurst, del departamento de policía de la localidad de Schaumberg, indicó a la revista que la muerte “se cree que es un suicidio” y señaló que no hay indicios de un acto criminal.

También agregó que están a la espera de la autopsia y los estudios de toxicología para tener más datos.

Liltz fue encontrada culpable de homicidio involuntario en relación a la muerte en el 2015 de su hija Courtney, quien tenía 28 años y padecía de parálisis cerebral, por lo que fue condenada a cuatro años de prisión.

Actualmente estaba en libertad condicional mientras se resolvía la apelación que habían presentado sus abogados.

Liltz, quien padecía un cáncer terminal y otros problemas de salud, explicó a las autoridades que decidió terminar con la vida de su hija porque no sabía qué iba a ser de ella cuando no estuviera para cuidarla. Ambas ingirieron una sobredosis de medicamentos, que en el caso de la mamá no fue letal.

A pesar de que la misma fiscalía había solicitado que se la condenara a una pena de libertad condicional, el juez del caso consideró que su actuación no fue “un acto de amor, fue un crimen” y la condenó a prisión.

Si bien seguía libre bajo el pago de una fianza, el diario Chicago Tribune señaló que el Tribunal Supremo de Illinois rechazó su apelación el mes pasado y, por lo tanto, debía ingresar en prisión este lunes para cumplir la pena.

De acuerdo al Tribune, Liltz adoptó a Courtney cuando la pequeña tenía 5 años y desde entonces se ocupaba a tiempo completo de su cuidado, ya que no se podía mover ni alimentar por sí sola.

Allegados a la mujer aseguraron al diario que era una mamá devota a la que torturaba cuál iba a ser el futuro de su hija una vez el cáncer le impidiera cuidarla.