La periodista tuvo que ir a 80 careos para lograr que sus agresores recibieran sus condenas

Por Celeste Rodas de Juárez
Octubre 18, 2017
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Los crímenes contra los periodistas en México con frecuencia quedan impunes.

Por eso parece extraordinario lo que logró esta semana la periodista Karla Silva Guerrero, quien vio cómo un tribunal condenaba a los seis individuos que la golpearon salvajemente en represalia por sus artículos.

De todas maneras, el presunto autor intelectual de este crimen, el alcalde del municipio de Silao, Enrique Solís Arzola, sigue libre.

Según el diario El País, la joven reportera del Heraldo de León, en Guanajuato, se encontraba trabajando un día de septiembre de 2014 en la sala de redacción del rotativo cuando seis hombres irrumpieron en el lugar para propinarle una paliza.

Entre puñetazos y patadas que le dieron en el rostro, el vientre y la cabeza, la joven que ahora tiene 27 años terminó con dos coágulos en el cerebro y el rostro irreconocible.

Antes de marcharse, sus atacantes le advirtieron que esta salvaje paliza tenía como objetivo que bajara el ímpetu de sus notas y que dejara de seguir publicándolas. Esas notas incluían acusaciones de abuso de poder dentro de un pueblo como, por ejemplo, que el alcalde reservaba dos estacionamientos para estacionar su vehículo, y otras de carácter crítico a la administración pública municipal.

Según admitió el propio alcalde del PRI, fue él quien ordenó a su jefe de seguridad que realizara esta violenta acción en contra de la comunicadora.

Este a su vez contrató a otros tres policías, a quienes pagó unos $260 para este ataque tal violento, según se supo en el juicio.

Para lograr justicia en México, según Reporteros Sin Fronteras uno de los países más peligrosos para los periodistas, la pobre reportera fue sometida a un auténtico calvario que incluyó 80 audiencias y careos con sus agresores, enfrentándose incluso a sus jefes en el periódico pues no querían darle los permisos para las audiencias, contó El País.

Así las cosas, tuvo que tomar días de de sus vacaciones para poder hacerlo. Eso, sin contar la tensión de acusar a personajes tan violentos.

”Claro que tenía miedo”, dijo al recordar todo lo que ha tenido que hacer para lograr justicia, “pero si buscas justicia debes dar la cara a tu verdugo”.